Idelcoop Fundación de Educación Cooperativa Número 249 Año 2026 Julio - Octubre

Reflexiones y debates

60 años de Revista Acción. Periodismo con historia

Wapnarsky, Bárbara Aída

Resumen

El presente artículo recoge las temáticas abordadas durante la celebración por los sesenta años de Revista Acción. Carlos Heller, Juan Carlos Junio y Ulises Gorini ofrecieron sus testimonios y diagnósticos del pasado, presente y futuro. Sus intervenciones son presentadas en torno a ejes temáticos que propone el artículo con el objetivo de ofrecer un recorrido exhaustivo por las problemáticas allí planteadas. Acción atravesó duras etapas debido a procesos dictatoriales alternados con democracias debilitadas e inestables. Siempre se sostuvo como un espacio comunicacional que, con una voz propia, supo expresar las necesidades y demandas del cooperativismo y la Economía Social, Solidaria y Popular, sector duramente atacado en aquel período por sus valores de cooperación y solidaridad. Más tarde, algunas de las demandas del Movimiento Cooperativo de Crédito, expresadas en Acción, pudieron verse materializadas en políticas públicas desde el 2003 hasta que el neoliberalismo presentó nuevos ataques a su organización y sistemas de representación. Hoy, ante los gobiernos de la nueva derecha emergente ponen al Movimiento frente a necesidades inéditas y renovadas de reposicionamiento en la batalla de ideas. Estos aportes podrán dar pistas sobre un futuro posible en el que el cooperativismo deba encontrar nuevas formas para sostener viejas, pero al mismo tiempo tan actuales, luchas.

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El pasado 15 de abril de 2026 se realizó el acto conmemorativo por el 60 aniversario de la Revista Acción, en la Sala Solidaridad a cupo lleno en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y con más de diez mil espectadores y espectadoras por streaming. El evento además fue transmitido en las Filiales de Banco Credicoop y en la Casa Central así como en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC). Contó con la presencia de tres oradores que se destacan por ser dirigentes de una larga trayectoria: el director de Acción, Ulises Gorini; el presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Juan Carlos Junio; y el presidente de Banco Credicoop, Carlos Heller.

Tal como fue el lema del encuentro, “Periodismo con historia”, el evento comenzó con un repaso del contexto histórico en que Acción surgió como una decisión estratégica de construir una herramienta política y cultural del Movimiento Cooperativo en 1966. La revista se publicó por primera vez el primero de abril, con la voluntad de desarrollar medios de comunicación propios del Movimiento y tener una voz potente para dar la batalla cultural “en defensa del cooperativismo y al servicio del país”. En palabras del director, Ulises Gorini: “Los sesenta años de Acción no son solamente los de una empresa periodística. Son los de nuestro movimiento social que por supuesto tiene muchos más años ya que podríamos remontarnos a principios del siglo XX, con las primeras cajas de crédito, y que va a tener un hito fundamental con la fundación, a fines de los años ´50, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos”.

Acción [1] fue fundada por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en una época bisagra y compleja, durante el mandato presidencial de Arturo Illia, faltando muy poco para que se produjera el golpe de Estado de 1966. Juan Carlos Junio, segundo orador del evento, recordó que se trató de un ataque a un gobierno que “había apoyado y acompañado los actos del Movimiento Cooperativo de Crédito”, para luego imponer “una dictadura oscurantista, antiobrera, que avasalló a la Universidad pública en la triste y negra noche de los bastones largos”. Asimismo, Junio agregó: “Estábamos creando un instrumento potente y lleno de futuro para nutrir a nuestro movimiento e influir con nuestras ideas hacia nuestros propios asociados y hacia cada comunidad local de cada una de nuestras cooperativas, hoy filiales del Banco”.

Desde 1966 se dio una etapa de diecisiete años de escasas garantías constitucionales y, más allá de las particularidades de cada período, prevalecía la persecución al asociativismo y cooperativismo en nuestro país. Los regímenes dictatoriales despreciaban los valores de la cooperación y la solidaridad, ya que estaban en las antípodas de los planes económicos y políticos que impulsaban. Juan Carlos Junio recordó que la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina entre junio de 1966 y marzo de 1973 había atacado al cooperativismo de crédito y así también a las pequeñas y medianas empresas nacionales que se beneficiaban con un financiamiento que se les negaba en los bancos. Agregó que esta situación perjudicó también al personal contratado en esas pequeñas empresas e industrias, así como al desarrollo a nivel nacional de la Economía Social, Solidaria y Popular. De las 974 Cajas de Crédito Cooperativo que operaban en 1966, solo pudieron sobrevivir a la dictadura 417. Su participación en el total de depósitos del sistema financiero había descendido de más del 10% a poco menos del 2% (Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito del IMFC).

Con una voluntad similar, uno de los objetivos de la dictadura cívico-militar de 1976 había sido el de terminar con la organización asociativista y cooperativa de las finanzas. Junio compartió con el auditorio los duros momentos que se atravesaron cuando la “Ley” de Entidades Financieras prohibió la continuidad operativa de las cajas de crédito. Luego, y como respuesta a una serie de acciones públicas desarrolladas por el Movimiento Cooperativo de Crédito, se autorizó la transformación de las cajas de crédito en bancos bajo la forma jurídica cooperativa, dando origen a Banco Credicoop Cooperativo (Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito del IMFC), una organización a la que desde el régimen se le pronosticaba una corta vida pero que dio muestras de su viabilidad económica, eficiencia en el servicio y calidad cooperativa.

Acción expresó por aquellos años la voz de las luchas y resistencia del cooperativismo de crédito nucleado en el IMFC, que se había expandido ampliamente a escala federal y acorde a las necesidades de financiamiento de las y los primeros asociativistas de nuestro país. Desde la publicación se procuró afianzar los procesos institucionales para alcanzar una estabilidad con garantías democráticas pero la violencia y los planes económicos de los grupos concentrados de poder siempre atacaban al sector por defender intereses y valores antagónicos a los del régimen. Luego, en 1983, Acción acompañó y dio a conocer el arduo proceso de juzgamiento a las juntas militares del proceso del ´76 por los crímenes de lesa humanidad cometidos. De esta forma, se posicionó a favor del cumplimiento y protección de los derechos humanos así como en defensa del orden constitucional y las garantías democráticas. Desde entonces la revista acompaña, da visibilidad y promueve la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia.

En la década del ˋ90 el neoliberalismo presentaría nuevos desafíos para Acción así como también para el Movimiento Cooperativo en su integralidad. Ante las “privatizaciones espúreas y la apertura indiscriminada de las importaciones”,[2] Revista Acción, fiel a su rol periodístico, alertó sobre el destino al que nos llevarían esas políticas. Hasta que en diciembre de 2001 se dio un gran estallido de repudio a todos los que habían fundido al país. En ese contexto, y como una gran señal de vitalidad, se inauguró el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, área clave en la batalla cultural que debía darse.

En este sentido, Junio destacó: “entre los instrumentos para la comunicación y difusión del Instituto y del Centro Cultural Floreal Gorini desplegamos una intensa actividad cultural desde las artes y las disciplinas sociales”.

En 2003, una nueva etapa llevó al Movimiento Cooperativo y a la revista Acción, órgano comunicacional estratégico desde los comienzos, a ver los frutos de algunos de los planteos históricos del cooperativismo materializados en políticas públicas. El trascendente proceso de integración regional latinoamericana de entonces también abrió un horizonte a nuevas expectativas de lo que podría ser la emergencia de un nuevo clima político-cultural, con una escena social agitada y que había recobrado el ánimo avivando luchas por demandas postergadas. En el video de presentación que dio inicio al evento se señaló que “sin perder su posicionamiento crítico, Acción destacó esas iniciativas y señaló las asignaturas pendientes”.

En ese mismo material compartido se repasó la historia de Acción y se afirmó que “desde aquellas ocho páginas en blanco y negro de 1966, pasando por la revista de sesenta y ocho páginas a color y hasta la actual plataforma digital” Acción no ha dejado de reflejar las alternativas de sociedad que son posibles y por las que incita a trabajar colectivamente a nivel nacional e internacional. En la actualidad, atraviesa nuevamente los duros embates del gobierno a los modelos que promueven y se asientan sobre los valores de la cooperación y la solidaridad. La ultraderecha global, y quienes ejercen el gobierno hoy en nuestro país, profundizan el deterioro económico con recesión, endeudamiento externo y recorte en derechos sociales conquistados a través de luchas históricas. Dejan de esta forma desamparados/as a quienes más castiga el modelo económico que promueven e implementan. Y entre esos/as expulsados/as de un sistema para pocos/as, se encuentran principalmente las micro, pequeñas y medianas empresas e industrias quebradas, así como su personal desempleado en oleadas masivas de despidos, las cooperativas de trabajo y otras formas asociativas que intentan garantizar las fuentes laborales.

La batalla cultural y sus implicancias materiales

Ulises Gorini, su director, define a Acción como “periodismo alternativo y cooperativista” en todos los formatos digitales, desde su portal que se actualiza diariamente. Hoy, en un mundo ampliamente mediatizado, Acción aporta contenidos de calidad, análisis y ensayos exhaustivos y rigurosos, entrevistas a personalidades de relevancia, cobertura de los episodios más significativos y cruciales de nuestra actualidad. Utiliza formatos multimedia como streaming, microprogramas y programas radiales. Gorini destaca, además, que logró instalar la presencia de sus dirigentes y referentes cooperativistas en los medios masivos de comunicación. Disputa así a los medios hegemónicos las formas periodísticas de abordar estos temas y establece a la vez una agenda propia del movimiento cooperativo y asociativista. En palabras de su director, Ulises Gorini:

Acción no puede reducirse a una mera empresa periodística. Sus sesenta años son expresión del trabajo que se viene haciendo dentro de la Economía Social y no exclusivamente desde lo comunicacional. Acción es parte de una trama social que constituye al Movimiento Cooperativo de Crédito nucleado en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Acción tiene que ver con esa metáfora de la casa común, una idea que puede representar muy bien la idea del cooperativismo como el espacio compartido entre todos nosotros, que también es una metáfora que podemos utilizar tranquilamente para el proyecto de país que defendemos, una casa común. No la casa de los dueños, como suele llamar el periodismo a cierto poder económico concentrado.

En esa misma dirección inició su intervención Juan Carlos Junio para quien se celebraba un acontecimiento ligado a la disputa cultural, a la disputa de ideas, de conciencias, de discursos e, inclusive, de prácticas sociales. Junio señaló también que más allá de la influencia de los medios masivos de comunicación y de la integración cada vez mayor en nuestro cotidiano de los medios y dispositivos tecnológicos, “siempre la batalla resulta, en última instancia, cultural”. Recordó a Floreal Gorini, quien solía decir: “El avance hacia la utopía requiere de muchas batallas, pero sin duda la primera es la batalla cultural”. Junio afirmó también que nos encontramos ante una auténtica “crisis civilizatoria en la humanidad, de carácter integral, orgánico, y que abarca todos los órdenes de la vida económica, de la vida social, de la vida cultural y, muy particularmente, de los valores en la humanidad”. Agravado este escenario por una crisis de las democracias formales, Junio aseguró que la idea de “casta política” desprestigia a la propia acción política en un sentido amplio. Se trataría de la paradójica “campaña política en contra de la política”, una campaña en contra de la transformación social que solo es posible a través de las decisiones que tienen la responsabilidad de ejercer los representantes elegidos democráticamente por el pueblo. El proyecto del Movimiento Cooperativo en palabras de Junio:

Se trata de sostener una visión crítica y de difusión de valores que conllevan a la formación de mayorías con una perspectiva política y social auténticamente democrática, popular y participativa (…) que afirme y valore nuestra propia cultura, nuestras raíces y nuestra fecunda historia nacional desde la propia Revolución de Mayo y su carácter anticolonial, independentista y de unidad continental.

Por su parte, Carlos Heller, tuvo a su cargo la intervención que cerró la jornada. Respaldó el rol destacado de la voz periodística de Acción con algunos ejemplos de lemas instalados para describir y diagnosticar lo que acontece en nuestra historia económica, social y política: “El dinero de los argentinos en manos argentinas”, fue la frase que acompañó al movimiento desde 1971 cuando “desde el poder se daba un proceso de extranjerización” y se planteaba la “necesidad de la banca extranjera” para disponer de un “buen” sistema financiero. Otro lema del movimiento difundido por Acción en 1973: “El país se hace desde adentro o no se hace”, en alusión a un modelo de país deseable que defendiera el pleno desarrollo productivo, la sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas y el mercado interno con capacidad para demandar esos productos y servicios. Se disputaba así también, desde lo discursivo, por un circuito virtuoso que retroalimentara el crecimiento con nuevos puestos de trabajo y mejores ingresos.

En su intervención, Carlos Heller destacó asimismo el rol del Instituto Movilizador que siempre estuvo atento a la coyuntura para abordar las temáticas desde la comunicación y difundir así las ideas y valores cooperativos. A fines de los noventas, junto a otras organizaciones como la Federación Agraria, APyME, la CTA, la FUBA y organismos de derechos humanos se lanzó el movimiento por la consulta popular bajo la consigna “ningún argentino en situación de pobreza” y, en palabras de Heller, fue luego desde el FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza), que se pudo hacer efectiva esa consulta y donde el único gobernador que adhirió y posibilitó que se hiciera de manera oficial fue el de Santa Cruz, Néstor Kirchner. “Votaron 3.100.000 personas a favor del seguro de empleo y formación para jefes y jefas de familias desocupadas”, aseguró Heller. En 2001 se lanzó la “propuesta para enfrentar la emergencia” y luego, en 2002, se le sumó la iniciativa “para refundar la Nación”. En 2008, cuando la economía ya había tomado un nuevo rumbo, se lanzó la “propuesta para construir un país con más democracia y más equidad distributiva”. En palabras de Junio:

Le asignamos gran importancia a todas las formas de comunicar, pero el principal sistema de comunicación de este movimiento son sus militantes sociales, sus trabajadores y sus funcionarios, quienes mantienen una fuerte superficie de contacto con decenas de miles o cientos de miles de personas y con instituciones de la comunidad en cada barrio, pueblo y ciudad (…) Difundimos ideas y valores, convocamos y organizamos a la sociedad en cada uno de los lugares en donde estamos.

Sin duda, la dimensión comunicacional de Acción se integra en una trama densa de militancia y compromiso que lleva adelante el Movimiento Cooperativo de Crédito ininterrumpidamente desde sus inicios.

Atendiendo a los enormes cambios tecnológicos en materia comunicacional, declaró Junio: “Nuestro modelo es la combinación de la militancia, que transmite y organiza en la base, con el máximo protagonismo posible en medios masivos”. Asimismo, destacó que las entidades nucleadas por el Instituto Movilizador procuran así tener presencia local en cada comuna y en cada barrio del país para presentar la batalla cultural, política y económica contra la monopolización de la riqueza y contra el impulso extractivista “que intenta apropiarse de los recursos naturales que pertenecen al pueblo” y a las generaciones futuras.

El desafío de Acción, así como el del Movimiento Cooperativo de Crédito en su conjunto, fue definido por Junio como el de “promover discursos democráticos que habiliten imaginarios de cambios sociales y económicos significativos” para una transformación social que “mejore las condiciones de vida de toda la sociedad”. En este contexto, la decisión de sostener un medio como Acción representa una “apuesta no solo por difundir las ideas del movimiento sino también una voluntad de organizar a la sociedad para movilizarla y convertirla en un actor social, cultural y político”. Aseguró Junio que de esta forma se realiza un valioso aporte con la voluntad de promover la iniciativa por “un verdadero cambio social que nos lleve a una sociedad más igualitaria y con justicia social” y que “ese propósito humanista es el que confluye en la idea de la libertad, término que se encuentra ahora tan en boga y a la vez en disputa”. Postuló que libertad sin igualdad social y cultural no es libertad. Se trataría “solo de una libertad sin pueblo”, una libertad para los mercados, el comercio y los capitales, “mientras la ciudadanía no cesa de perder derechos sociales y culturales, se desploma su nivel de vida y se agudizan las desigualdades de todo tipo”. Para reforzar esta idea y demostrar cómo inciden las palabras que usamos por designar la realidad en que vivimos, Heller señaló otro concepto en disputa: el de Estado. Se había planteado desde la derecha, durante el gobierno de Macri, “un falso debate entre Estado eficiente y Estado ineficiente” y hoy “el presidente Milei redobla la apuesta y dice que el Estado es una noción criminal y que hay que destruirlo”. Propone así un modelo de sociedad en el que “todo se autorregula en el mercado, en manos de privados” y con el ordenamiento bien conocido de la concentración del capital.

Mediatización de una vida algorítmica

Por otro lado, Junio problematizó lo que ocurre en las redes sociales, eco de una violencia económica que se extiende hacia una exhibición pública de la crueldad. Las plataformas tecnológicas, dijo, impulsan “concepciones individualistas extremas y viralizan expresiones discriminatorias”, (…) “los algoritmos se alimentan de los discursos de odio y estimulan la cancelación del diferente”. Mientras que, al mismo tiempo, “se impugnan las alternativas progresistas y soberanas”.

Carlos Heller, además de reconocer estos problemas inéditos que afrontamos en la actualidad, agregó que la tecnología también presenta un “potencial para promover y difundir el ideario cooperativo”, tal como permitió hacerlo en esa misma jornada, con una transmisión que amplió la presencia en simultáneo en todo el país e, incluso, en el exterior para quienes se sumaron por streaming. Para ejemplificar algunos otros conceptos no tan alineados con el tecnocapitalismo y que podemos encontrar con cierta esperanza en estas plataformas, compartió algunos fragmentos de un diálogo que mantuvo en Claude, una de las herramientas de inteligencia artificial que pertenece a Anthropic. En una larga conversación que mantuvo con esta IA, Heller le manifestó su inquietud por la urgencia de que “debe hacerse un cambio del modelo de acumulación por otro de distribución de la riqueza”. Claude respondió que su preocupación era un planteo válido y que lo más difícil era justamente generar conciencia porque “los intereses en juego son muy fuertes y la historia muestra que los cambios en la distribución de la riqueza rara vez ocurren solo por convicción moral. Generalmente, hacen falta presiones sociales muy concretas”. Luego, sobre las regulaciones necesarias para la IA, Claude respondió que como se trata de una transformación que recién comienza, resultaría mejor regularla “antes de que sea demasiado tarde”. En esa dirección, Claude sugirió también que el planteo debía “bajarse a lo cotidiano” para que la comunidad comprendiera “la importancia de las implicancias de la IA en la vida diaria y cómo ya afecta a algunos trabajos y oficios”. De ese modo, el problema dejaría de ser percibido “como un tema exclusivamente tecnológico” y se volvería una necesidad urgente y real en materia de derechos. Así, dijo la perspicaz IA, “cuando el cajero del supermercado, el contador de una PyME o el diseñador gráfico vean que sus trabajos están en riesgo, la pregunta de cómo se redistribuye la riqueza dejará de ser teórica”. Heller no dejó de notar la complacencia en su respuesta y, al increparla sobre su honestidad intelectual, la IA confesó: “Si estuviera hablando con un libertario que me dijera que el mercado se regula solo, probablemente también le presentaría argumentos de su lado antes que las matizaciones del tema”. Luego, ante la consulta de si existe una solución para el impacto que tienen estos desarrollos sobre la desaparición de puestos de trabajo, Claude respondió con una lógica impecable: “La historia muestra que cuando las transformaciones económicas grandes no fueron acompañadas por decisiones políticas de redistribución, el resultado siempre fue sufrimiento masivo. No es especulación, eso ya pasó. Pero también la historia muestra algo más: estas decisiones políticas nunca se tomaron porque los poderosos las ofrecieron, se tomaron porque la presión social las hizo inevitables”. En cuanto a cómo llevarlo a cabo, Claude aclaró que la solución para las problemáticas venideras no debe ser técnica, sino política y que lo político implica relación de fuerzas. Las herramientas para redistribuir la riqueza existen pero “el riesgo es que no se construya la fuerza social suficiente para imponerlas, y ahí el tiempo juega en contra porque cuanto más avance la concentración tecnológica, sin contrapeso, más difícil se vuelve organizarse”, aseguró Claude, no sabemos si complacientemente o no, pero de seguro con fuertes y contundentes argumentos.  

El rumbo económico y la disputa por interpretar sus resultados

Heller propuso ampliar la reflexión sobre cuestiones que trascienden a la revista y que hacen a lo cotidiano del Movimiento Cooperativo y a “nuestras incumbencias como ciudadanos y ciudadanas del país y del mundo”. El cooperativismo transformador que se propone reúne ideas en función de “una visión de la sociedad y del país”. Citó al dirigente cooperativista Ángel Petriella, quien se había expresado sobre la misión de las entidades y del Movimiento Cooperativo de Crédito planteando que no se trata de organizaciones que sean un fin en sí mismas, sino que “tienen trascendencia y proyección social”. En palabras de Petriella:

Aspiramos a ser parte de ese flujo de fuerzas populares necesario para tener éxito en cambiar las estructuras económicas y políticas de la sociedad argentina, y que esto a su vez ensamble la utopía misma que alimenta nuestras luchas, pero que no es solamente en la Argentina, sino en los procesos más generales de la región, del globo y hacia un mundo diferente.

Heller compartió luego algunos discursos que surgieron en la Cámara de Comercio de EE.UU, en el marco del encuentro “Una Argentina federal en desarrollo”, AmCham Summit 2026. Uno de ellos fue el del embajador de Estados Unidos, quien dijo que tenía una misión muy clara asignada por el presidente estadounidense: “trabajar con el gobierno del presidente Trump, del presidente Milei y con el sector privado para asegurar que la Argentina vuelva a crecer con más libertad económica, con más estabilidad y con los Estados Unidos como su socio preferido”. Agregó además una interpretación de las señales que está dando la Argentina actual como de “rumbo, orden, transparencia y oportunidad”, asumiendo que eso se debe al alineamiento que se ha dado entre Milei y Trump. Libertad económica, menos regulaciones y un sector privado más fuerte que, según el embajador, no son ponderados positivamente solo por cuestiones ideológicas. Heller planteó que esos rumbos económicos errados presentados como virtuosos “nos han quitado la capacidad de denunciar” ya que todo lo que indicaría un declive económico inminente es presentado por el tecnocapitalismo como esperanzador y promisorio. Respecto a las declaraciones en ese mismo evento del ministro de economía Luis Caputo y del presidente Javier Milei sobre una supuesta desaceleración de la inflación, con “certificado de defunción incluido”, y el mayor crecimiento económico que pronostican para los próximos dieciocho meses, el dirigente cooperativo contrastó con datos: el mismo FMI proyecta un 30,4% de inflación en Argentina para el 2026 y una baja en el crecimiento. Cuando el año pasado se comenzaba a trabajar sobre el Proyecto de Presupuesto 2026 en la Cámara, donde Heller ejercía su cargo como legislador, él ya había advertido las dificultades a las que nos empujaría el cálculo de ese presupuesto con un presunto índice inflacionario de tan solo un 10,6% cuando en realidad sería del doble o el triple. El tiempo le dio la razón.

Además, agregó Heller que los discursos libertarios fueron contradichos por la opinión del mismo director ejecutivo de AmCham, Alejandro Díaz, quien afirmó que “hoy el sector empresarial no está preocupado por las variables macroeconómicas generales, sino por cómo va a ser el desarrollo”. Con una sinceridad brutal, el mal llamado CEO se explayó sobre los rubros que se beneficiarán con el modelo libertario: minería, gas, petróleo, ciencias del conocimiento y agronegocios, que “deberían promover una fuerte migración interna”. La apertura y desprotección estatal frente a la competencia internacional obligaría al resto de las empresas a, en las propias palabras de Díaz, iniciar una “reestructuración de su modelo de negocios con las dificultades que ya hemos visto en otros países que lo han hecho (…) el proceso va a ser doloroso en términos generales para aquellos sectores que no visualicen o no tengan la posibilidad de esa conversión”. Y, como si esto fuera poco, agregó también que “el RIGI ni siquiera asegura la lluvia de inversiones” tan prometida y postergada indefinidamente por el gobierno argentino. El director ejecutivo parece no tener una percepción muy optimista respecto a las inversiones venideras ya que, según su propio pronóstico, “no vendrían en seis meses sino en ocho años”. Luego de este repaso, Heller concluyó que, en cierta forma, el director ejecutivo de AmCham 2026 había asegurado lo mismo que el movimiento cooperativo viene señalando, que el diagnóstico es similar, pero que la apreciación sobre estos resultados había sido exactamente la contraria. Heller analizó sobre este panorama desalentador: “En la Argentina tenemos veintisiete sectores económicos y, si vemos que los beneficiados son solo cuatro o cinco, tenemos que pensar qué va a pasar con los otros veinte”, lo que incluye pensar las consecuencias a nivel macroeconómico.

En palabras de Alejandro Díaz: “no se visualiza para los próximos doce meses un incremento importante del poder adquisitivo de la gente que traccione a los sectores de consumo” o que, haga crecer al mercado interno. Las clases medias tampoco se verán beneficiadas ni lograrán recuperarse en el corto plazo según su propio análisis, ya que los centros urbanos requerirán de acciones políticas concretas que minimicen estos efectos. Es decir que el propio director ejecutivo de AmCham contradijo los pronósticos pronunciados por Milei y Caputo en el mismo evento, acercándose llamativamente a quienes critican el rumbo económico que ha tomado el país. Así lo expresó, luego de mencionar, por si queda alguna duda, que el panorama “no es muy optimista”. Continuó el director ejecutivo: “Ahí volvemos al proceso de vulnerabilidad de aquellos sectores que de alguna manera van a ser los más afectados, que básicamente son el comercio, la industria nacional, el sector inmobiliario y la construcción”. Heller advirtió que la lluvia de inversiones tan esperada estará restringida al sector extractivista, que no se caracteriza por la proliferación de puestos de trabajo, su llegada no se dará de inmediato y las consecuencias de ese “empobrecido crecimiento” tampoco serán visibles antes de los seis u ocho años. El director ejecutivo de AmCham parece coincidir con esta caracterización ya que definió al sector extractivista como típicamente promotor de “una baja empleabilidad”, sin dejar de mencionar una ambigua “compensación” en unos, cada vez más largos, diez años próximos por un igualmente ambiguo “buen” rumbo económico para la Argentina. Concluyó Heller: “Es decir, el túnel es más largo, está más lejos y, como siempre, al final hay luz para los que puedan llegar”.

Heller reflexionó luego: “¿Qué podríamos denunciar entonces?”. Sin dudas, las implicancias económico-sociales y culturales del modelo, que se omiten en los análisis presentados en este tipo de eventos: “¿Para qué necesitamos sistemas científicos y tecnológicos si vamos a importar todo y nos vamos a dedicar a los agronegocios, la minería y a los combustibles? Así también se destruyen los sistemas de salud y de educación, y entonces se desfinancian las universidades y todo aquello que beneficie o que pueda beneficiar a la sociedad”. En esta compleja disputa ideológica, política y económica, Heller destacó la importancia de los medios de comunicación del movimiento cooperativo que, con idearios y discursos contrahegemónicos, deberán también dar su lucha, sin dejar de reconocer “la desventaja enorme que se tiene”. Se sigue tratando de dos modelos con sus respectivos discursos y argumentos que disputan desde los medios en la escena pública. Como se mencionó anteriormente, Heller ofreció varios ejemplos de lemas del movimiento, instalados por Acción, que sirvieron para interpretar la realidad. En la actualidad, esa disputa en medios y redes está más vigente que nunca y Acción ocupa un rol clave.

Los grandes relatos puestos en crisis

El actual director de Acción, Ulises Gorini, manifestó su preocupación por el clima de época en cuanto a la construcción noticiosa y sus mixturas con otro tipo de contenidos y lenguajes. Incluso, los propios medios que antes podían considerarse periodísticos han modificado su forma de construir la realidad y abordar los temas de interés. Afirmó que hace ya un tiempo se encuentran en los medios programas que “cuesta clasificar como de contenido periodístico”, donde “prevalecen los insultos y agravios” mientras escasea la información o la explicitación de las fuentes. La nueva etapa de posverdad, agravada por el uso desregulado de la IA y la proliferación de material sonoro, fotográfico y audiovisual, artificialmente modificado o generado, pone en crisis a los grandes relatos del pasado. Por eso, la forma periodística elegida por Acción y por la que siguen apostando, no deja de ser también una apuesta a futuro. Dijo Gorini al respecto:

La lectura nos pone en contacto con un pensamiento, con estructuras argumentativas, con un pensamiento más complejo. En este giro mundial hacia la ultraderecha que protagonizan algunos países, en esto que estamos viviendo en la Argentina, lleno de voceros ignorantes, mentirosos (…) Eso no nos debe confundir: el poder real piensa, el poder real lee y a nosotros no nos alcanza con que una vanguardia iluminada de opositores lean y piensen. Necesitamos una militancia institucional que lea.

Asimismo, la sobreexposición a los medios masivos de comunicación, redes sociales y diversas plataformas digitales que ofrecen contenidos cada vez más breves y descontextualizados han llevado a una crisis de la lectura que no es ya una novedad. Se problematiza en los distintos ámbitos de estudio sobre cuál es el futuro para los textos, cómo afectan estas dinámicas sociales a nuestras prácticas de lectura, comprensión de texto, capacidad de atención y concentración. Dado que estas instancias previas de lectura y análisis resultan fundamentales para poder plantear luego además un pensamiento crítico de la información que media nuestra percepción del contexto y la actualidad. Gorini no evadió esta problemática tan crucial que afecta a quienes eligen el periodismo de análisis o ensayístico. Compartió con los presentes la anécdota de una respuesta que dio en una entrevista que le había hecho Eduardo Aliberti donde se le consultaba cómo golpeaba a medios como Acción el hecho de que el promedio de lectura en medios digitales fuera de un minuto y medio. Gorini reprodujo en esa oportunidad lo que le había dicho antes un amigo suyo, artista y humorista, Daniel Paz: “La mejor forma de esconder un secreto y que nadie lo vea es escribir una nota de más de tres líneas”. Por supuesto, resulta un desafío porque la lectura es indispensable para la batalla cultural ya que, como resaltó Gorini, da “la posibilidad de encontrarse con un pensamiento más complejo” y desarrollar la capacidad para construir argumentos propios. Junio, manifestó al respecto:

Incluso, con el carácter vertiginoso de la época actual (…) nos comprometimos a realizar el máximo aporte de ideas y valores, tanto en el plano de la opinión como en el de sus expresiones simbólicas. Para ello los medios de comunicación, las redes sociales y los ecosistemas digitales donde circulan contenidos son espacios que deben ser ocupados para tener presencia e incidir en la conciencia de nuestra ciudadanía.

Hoy el Centro Cultural Floreal Gorini cuenta con un caudal importante de seguidores y seguidoras en redes sociales y en YouTube, donde además se ofrece una programación amplia y variada desde Floreal TV, el canal diseñado para acceder a conferencias y contenidos audiovisuales. Mientras que Acción tiene 76.000 suscriptores/as y, en los primeros diez meses del 2025, el portal sumó en promedio 188.600 usuarios y usuarias mensuales, también su presencia en redes es importante. Se inauguró el canal de stream Floreal TV con una programación informativa, de debate, pensamiento crítico y entrevistas de gran interés. “Fuimos construyendo un sistema comunicacional propio que interviene en el debate político y cultural”, afirmó Junio. Frente a la fragmentación y a un contexto que estimula la crueldad y la indiferencia, Acción propone construir espacios de pensamiento crítico, alcanzando a cientos de miles de lectores y lectoras. Construye una comunidad que crece, comparte y se informa a partir de una mirada humanista y cooperativa que es parte de su batalla cultural.

Cierre y despedida

El acto conmemorativo de los 60 años de Acción incluyó reconocimientos, como el de Junio, a quienes a lo largo de estas décadas han sostenido un “modelo periodístico y comunicacional por la verdad”, informando e “interviniendo en las posibles lecturas de nuestra actualidad” que se presenta falsamente como cada vez más alejada de los propios actos. Junio sostuvo que si hay algo de lo que intentan convencernos desde los medios hegemónicos es de la incapacidad de acción colectiva para torcer el rumbo según las propias necesidades de crecimiento social y desarrollo sostenible.

 “Celebramos nuestros 60 años con la alegría de haber sido consecuentes con nuestras ideas, con nuestros ideales y sueños para nuestro movimiento y para nuestra patria”, se despidió Juan Carlos Junio. Por su parte, Carlos Heller hizo un llamamiento a reencontrarnos, tal como ocurrió el último 24 de marzo, donde “la presencia multitudinaria en las calles fue emotiva y contundente a nivel nacional y en cada punto del país”. Manifestó que se necesita que las fuerzas políticas y sociales que, estando más o menos unidas o más o menos fragmentadas, no se identifiquen con un modelo individualista del sálvese quien pueda ni con un modelo meritocrático que hace responsable a las víctimas del modelo de su propia miseria, inicien un proceso de confluencia. “Sin solidaridad no hay futuro”, dijo, quizás dando a entender que la solidaridad que se espera de arriba hacia abajo también tiene que construirse entre ciudadanos y ciudadanas y entre fuerzas políticas afines. Ante la insistencia de la motosierra, Heller compartió una frase de Floreal Gorini: “Otro mundo es posible si la gente así lo quiere y lucha para conseguirlo” y convocó a que “vayamos” por eso porque “el límite del ajuste es el de la resistencia de los ajustados”.

Roberto Gómez presente

Un momento especialmente emotivo del acto por los sesenta años de Acción tuvo lugar cuando se compartió una carta que envió Roberto Gómez, director de la Revista Acción hasta el año 2005, destacado dirigente y compañero que no pudo presentarse a la celebración por estar atravesando problemas de salud. Roberto falleció unos días después del Acto. Compartimos aquí la afectuosa carta que envió para la celebración:

Queridos colegas, dirigentes y amigos, hubiera querido estar con ustedes en estos 60 años de Acción, pero esta vez la avanzada edad y el cuerpo me lo impidieron. Estoy, sin embargo, con una presencia que no es física, es la del pensamiento y la del corazón, la que otorgan tantos años de construcción compartida. La vida de Acción y la mía propia se ligaron indisolublemente hace más de 50 años. Gran parte de esos años como su director, uno de los orgullos más grandes de mi vida. El resto, a la distancia, pero en diálogo interior permanente. Nunca se deja el periodismo porque es una forma de ver la realidad. Tampoco se jubila uno de la militancia porque es una forma de estar en el mundo. Así como nunca se bajan ni bajarán las banderas por una sociedad más justa, más democrática y más solidaria. En definitiva, más cooperativa. Los abrazo lleno de recuerdos, Roberto Gómez.

Referencias Bibliográficas

Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito del IMFC. www.archicoop.org.ar/el-cooperativismo-de-credito-en-la-argentina


[1] Desde su fundación y durante un largo tiempo, la publicación se llamó Periódico Acción. Luego pasó a tener formato de Revista con lo que les oradores y la autora se refieren al medio de las dos maneras.

[2] En el inicio de la presentación se compartió un video en donde se desarrollaba la historia de Acción. Algunos datos y reflexiones de este artículo se extraen de ese video.

Cómo citar

Wapnarsky, B. A. (2026). 60 años de Revista Acción. Periodismo con historia. Revista Idelcoop, (249), pp. 76-90. ISSN Electrónico 2451-5418. Recuperado de https://www.idelcoop.org.ar/revista/articulo/60-anos-de-revista-accion-periodismo-con-historia/

Licencia

Esta obra está bajo una licencia CC BY-NC-SA 4.0

Complementos

  • Acto 60º aniversario de la Revista Acción. Periodismo con Historia

    Actividad realizada el 15 de abril en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini con Carlos Heller, Juan Carlos Junio y Ulises Gorini como oradores

    Ver charla completa

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