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V Cumbre Cooperativa de las Américas
Panel: “Cooperativismo y economía social. Diálogo global sobre lo común”
Número 227 / Año 2019 / Por Idelcoop
En el marco de la V Cumbre Cooperativa de las Américas realizada en Buenos Aires en el 2018, la Fundación de Educación Cooperativa Idelcoop, como expresión educativa del movimiento de la economía social y solidaria argentina dedicada a la producción y la democratización del conocimiento, con el fin de acercar las miradas y perspectivas de otras latitudes, realizó el panel “Cooperativismo y economía social: diálogo global sobre lo común”. Este fue integrado por conferencistas de la V Cumbre Cooperativa de las Américas, Graciela Fernández (presidenta de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas –CUDECOOP– y presidenta del Consejo de Cooperativas de las Américas, región de la Alianza Cooperativa Internacional) y Juan Antonio Pedreño (presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social –CEPES–), presentado por Pablo Imen. El expositor y la expositora contaron las experiencias de sus países y plantearon los desafíos globales que tenemos como cooperativistas para transformar la economía mundial. Se desgranaron objetivos, apuestas y construcciones del movimiento cooperativo, que consideramos que tienen gran pertinencia en el actual momento histórico. Estas intervenciones nos resultan de gran relevancia. Sus emisores representan voces de organizaciones muy representativas de Nuestra América y de Europa, y las perspectivas integran definiciones de principios y programáticas que recogen el llamamiento de la V Cumbre a promover al cooperativismo como actor central en las imprescindibles transformaciones civilizatorias que nos conduzcan a una vida sin exclusivismos ni exclusiones. Por este motivo, se trascribió el panel realizado el 24 de octubre, en el Centro Cultural de la Cooperación.
Panel: “Co-operativism and social economy. Global dialogue on common grounds”. Within the framework of the V Co-operative Summit of the Americas, held in Buenos Aires in 2018, the Fundación de Educación Cooperativa Idelcoop (Idelcoop Co-operative Education Foundation), as the educational expression of the Argentine movement of social and solidarity economy devoted to knowledge production and democratization, with the aim of sharing the views and perspectives of other latitudes, organized the panel entitled “Co-operativism and social economy: global dialogue on common grounds.” The members of the panel were the speakers of the V Cooperative Summit of the Americas, Graciela Fernández (President of the Uruguayan Confederation of Cooperatives – CUDECOOP – and President the Board of the Co-operative of the Americas, for the International Cooperation Alliance region), and Juan Antonio Pedreño (President of the Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES, the Spanish acronym for the Spanish Enterprise Confederation of the Social Economy)), presented by Pablo Imen. The speakers talked about the experiences of their own countries, and presented the global challenges that we have as co-opertativists to transform world economy. The discussion included goals, challenges and constructions of the co-operative movement that we consider are highly relevant at this time in history. The speakers come from widely representative organizations of Our America and Europe, and their views are in line with the definitions and principles picked up by the appeal made by the V Summit to promote co-operativism as the central actor in the essential civilizational transformations that lead us to a life with no exclusions or exclusivisms. For this reason, the panel held October 24, at the Centro Cultural de la Cooperación was transcribed.
Painel: “Cooperativismo e Economia Social. Diálogo global sobre o Comum”. No quadro da V Cúpula Cooperativa das Américas realizada em Buenos Aires, em 2018, a Fundação da Educação Cooperativa Idelcoop, na qualidade de manifestação educativa do Movimento da Economia Social e Solidária Argentina, estando dedicada à produção e à democratização do conhecimento, e visando aproximar os olhares e perspectivas de outras latitudes, realizou o painel “Cooperativismo E Economia Social: Diálogo global sobre O Comum”. Foram conferencistas da V Cúpula Cooperativa das Américas: A Graciela Fernández (Presidenta da Confederação Uruguaia de Entidades Cooperativas –CUDECOOP– e Presidenta do Conselho de Cooperativas das Américas, Região da Aliança Cooperativa Internacional) e o Juan Antonio Pedreño (Presidente da Confederação Empresarial Espanhola da Economia Social –CEPES–), apresentado pelo Pablo Imen. O expositor e a expositora falaram das experiências de seus países e traçaram os desafios globais que os cooperativistas temos para mudar a economia mundial. Definiram-se objetivos, propostas e construções do Movimento Cooperativo, que consideramos de grande pertinência no momento histórico atual. Essas intervenções são de grande relevância; seus protagonistas constituem as vozes das organizações mais representativas de Nossa América e da Europa, e as perspectivas emergentes configuram definições de princípios e de programas que coletam a chamada da V Cúpula para promover o Cooperativismo como ator central nas imprescindíveis transformações civilizatórias, que, no fim, conduzirão a uma vida sem exclusividade nem exclusões. Essa a razão pela que foi transcrito o painel realizado em 24 de outubro, no Centro Cultural da Cooperação.

Revista Idelcoop, nº 227, marzo 2019. ISSN 0327-1919 / Sección V Cumbre Cooperativa de las Américas

 IDELCOOP Fundación de Educación Cooperativa

Panel: “Cooperativismo y economía social. Diálogo global sobre lo común”

 

Resumen

En el marco de la V Cumbre Cooperativa de las Américas realizada en Buenos Aires en el 2018, la Fundación de Educación Cooperativa Idelcoop, como expresión educativa del movimiento de la economía social y solidaria argentina dedicada a la producción y la democratización del conocimiento, con el fin de acercar las miradas y perspectivas de otras latitudes, realizó el panel “Cooperativismo y economía social: diálogo global sobre lo común”. Este fue integrado por conferencistas de la V Cumbre Cooperativa de las Américas, Graciela Fernández (presidenta de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas –CUDECOOP– y presidenta del Consejo de Cooperativas de las Américas, región de la Alianza Cooperativa Internacional) y Juan Antonio Pedreño (presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social –CEPES–), presentado por Pablo Imen.

El expositor y la expositora contaron las experiencias de sus países y plantearon los desafíos globales que tenemos como cooperativistas para transformar la economía mundial. Se desgranaron objetivos, apuestas y construcciones del movimiento cooperativo, que consideramos que tienen gran pertinencia en el actual momento histórico. Estas intervenciones nos resultan de gran relevancia. Sus emisores representan voces de organizaciones muy representativas de Nuestra América y de Europa, y las perspectivas integran definiciones de principios y programáticas que recogen el llamamiento de la V Cumbre a promover al cooperativismo como actor central en las imprescindibles transformaciones civilizatorias que nos conduzcan a una vida sin exclusivismos ni exclusiones. Por este motivo, se trascribió el panel realizado el 24 de octubre, en el Centro Cultural de la Cooperación.

 

Palabras clave: Cumbre Cooperativa de las Américas, cooperativismo, Alianza Cooperativa Internacional, desafíos globales, Confederación Cooperativa de la República Argentina, V Cumbre Cooperativa

 

Pablo Imen (presentador): El título del panel es “Cooperativismos y economía social: diálogo global sobre lo común”. Nos acompañan Graciela Fernández, presidenta de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas CUDECOOP[1] y Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social CEPES.[2] Nos parecía interesante hacer este espacio de encuentro porque el mundo está atravesando un momento oscuro con una clara hegemonía del proyecto civilizatorio neoliberal y con una cantidad de consecuencias que impactan en las condiciones de vida de millones de personas. Nos parece que en ese mundo, el movimiento cooperativo social, la economía social o la economía popular tienen cosas para decir y cosas para hacer, por eso nos pareció importante que estén representadas las voces de Europa y de América Latina.

En ese marco, OXFAM Internacional, que es una organización que estudia la distribución de la riqueza, concluyó que en 2015 las 362 fortunas individuales más ricas del mundo tenían la misma riqueza que la mitad de la población mundial, que son 3.500 millones.[3] La tendencia estructural es muy clara, va hacia un modelo que concentra la riqueza y que democratiza la miseria de la mayoría. Por cada dólar que se invierte en producción, se invierten 20 en especulación financiera y eso no es una novedad argentina, sino que es parte del camino predilecto de la acumulación capitalista en el mundo y el modelo de desarrollo predominante es un modelo predador de la naturaleza. En ese contexto, tan oscuro, la pregunta es qué tiene que hacer y decir la economía social, la economía popular, el cooperativismo, en este escenario que reclama alternativas. Le pedimos a nuestros compañeros y compañeras del panel que planteen sus perspectivas sobre cómo ven la respectiva región, el escenario, los desafíos del movimiento y cuáles son los desafíos de cara al siglo XXI.

 

Juan Antonio Pedreño: En Europa, entendemos a la economía social como el conjunto de las familias que tienen una serie de cuestiones comunes: colocan a la persona en el centro, trabajan por la inclusión, la participación, la igualdad, trabajan por un empleo estable, decente, etc. Yo creo que, en este momento, estamos en la hora de los desafíos globales, en los retos que tenemos que abordar de cara al futuro. En esos retos de futuro, en Europa hay dos: la lucha contra el empleo precario y la lucha contra el crecimiento de las desigualdades. En Europa, estamos convencidos de que el único modelo de empresa que puede luchar contra estos dos grandes desafíos que tenemos es el modelo de empresa de economía social, una empresa que defiende a la persona en el centro de sus preocupaciones.

Yo asumo la presidencia de la economía social en Europa hace tres años y a los seis meses tengo una reunión con la Comisaría de mercado interior, que es la responsable de la economía social, junto con el director de economía social de la comisión europea, y no sabían lo que era la economía social, ni quién formaba parte del espacio. Y, si no saben, no es posible hacer políticas en favor de la economía social. No había ni una sola política en la Unión Europea para el conjunto.

Por tanto, uno de los retos que tenemos, además de estos dos que son generales, es que hablamos para nosotros, hablamos hacia adentro, somos muy endogámicos. ¿Quién estaba el otro día en el Foro cuando habló Graciela? Todos y todas éramos del sector, y nos decimos lo bien que lo hacemos y lo buenos que somos y lo bien que funciona la cooperativa, y los principios, ya sabemos eso. Sin embargo, los de afuera no lo saben. Por ejemplo, si hubiéramos colocado unos altavoces en la puerta del Hotel Panamericano, mientras hablábamos adentro, pues alguien habría escuchado, alguien que no es del sector habría escuchado, pero no lo hacemos, seguimos siendo endogámicos. La visibilidad es una cosa que no pasa por nuestra cabeza, creemos que haciéndolo bien nosotros y nosotras el mundo se entera. No, el mundo no se entera de esto y por tanto no lo sabe. Llevamos tres años, en los que estamos trabajando intensamente en esa visibilidad europea. Daré algunas cuestiones que han hecho que efectivamente estemos cambiando, y este cambio también viene porque entendamos todos que tenemos que trabajar juntos y juntas.

Voy a poner una anécdota sola que ocurrió en España, luego vuelvo a Europa. Hace unos años, una organización de cooperativas y de economía social tenía un encuentro con el rey en el Hotel Reconquista y me pide, como presidente de la economía social española, que vaya a acompañarles. Esta organización es de una comunidad pequeña, tiene cuatrocientas empresas, le entrega un libro de los 25 años al rey y le explica cuántos son. El rey y la reina miraban para cualquier sitio menos para alguien con cuatrocientas empresas. Entonces me piden que intervenga, les explico que en España hay 45 mil empresas de economía social, dos millones y medio de personas, el 10% del PIB, 165 mil millones de facturación y, además, trabajamos la inclusión. La atención de los reyes cambió radicalmente, por tanto, cuánto tienes y cuánto vales también es muy importante. En Europa, hay 125 mil cooperativas, que es la familia más importante de la economía social, hay 2,8 millones de empresas, que tienen 14 millones de trabajadores, no se le puede volver la cara a un sector así. Sin embargo, cada familia por sí sola no consigue políticas para ellas. Ahora estamos consiguiendo políticas para el conjunto de la economía social y por tanto para cada una de las familias que comprenden el conjunto. [DP1] 

Por lo tanto, tenemos muchos retos: uno es la integración, juntos somos más fuertes. Yo soy un cooperativista desde hace 37 años, he sido 22 años presidente de una cooperativa de trabajo asociado, presido dos organizaciones regionales de cooperativas en la comunidad autónoma de mi región y soy presidente de la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado que reúne seis mil cooperativas. O sea, soy cooperativista por los cuatro costados. Pero también presido la economía social española, y me he dado cuenta que sumando hemos conseguido más para las cooperativas en España y en Europa de lo que solos podíamos conseguir. Por tanto, es un reto que tenemos. Ahora estamos consiguiendo que hasta Naciones Unidas hable de economía social y esto antes no ocurría. Estamos haciendo que en Europa se hable de economía social, se está hablando de políticas a favor. Esto era un sueño hace un tiempo y se está consiguiendo.

En 2017, tuvimos un encuentro con el vicepresidente de la comisión europea en Estambul y le planteamos que no había políticas a favor de la economía social en Europa, que había que poner en marcha políticas que fueran hacia todas las familias de la economía social y nos dice: “Prepárame un plan de acción europeo a favor de la economía social, prepárenlo vosotros, el sector”. Le hemos preparado un plan europeo para cinco años, lo han aprobado en el intergrupo de economía social y se lo vamos a entregar el mes que viene si es que no hay ningún problema. Así va a haber un plan europeo para la economía social, algo impensable porque no había ninguna sola medida.

Hemos tenido que esperar a que viniera una segunda directora general, alemana, para que ponga en marcha cinco ejes de apoyo a la economía social, y lo puso en marcha en 2018, hace meses. No había programas, había cosas sueltas, algunas cosas para algunas familias, pero no había nada armado que defendiera al sector. Desde luego, no se escuchaba la voz de la economía social como tal en la comisión europea que es quien tiene que defender. Ahora vamos a presentar un plan de acción, un plan importante. Y todo esto, ¿cómo se ha conseguido? ¿Qué ha ocurrido en todo este espacio?

En Europa, se organizan conferencias europeas de economía social cuando el país que tiene la presidencia lo considera oportuno. Hace cuatro o cinco años se realizó en Roma y le pusieron como título una cosa que fue inspiradora: “Liberar el poder de la economía social”, o sea que eran conscientes de que la economía social tenía un potencial y que había que ligarlo.

A raíz de esa conferencia, al año siguiente, en Luxemburgo se hace el Consejo de Ministros con países de toda Europa y se vota, por unanimidad, una resolución reconociendo a la economía social como un elemento clave en el desarrollo económico y social de Europa. Esa fue la fecha clave para que hubiera este relanzamiento que está ocurriendo, porque ahí no estaba nadie de la economía social, estaban solo los Gobiernos. Es verdad que, influenciado por nosotros y nosotras, pero este es el trabajo que tenemos que hacer hacia afuera. Nosotros y nosotras habíamos hablado con los Gobiernos para que en ese Consejo de Ministros se hiciera una resolución a favor de la economía social y la hicieron. Y, además, algo muy importante, se crea en el Consejo un grupo informal de seis Gobiernos que apuesta por la economía social, hoy son dieciséis Gobiernos, que tienen como prioridad la economía social, en solo dos años. No se le puede volver la cara a un modelo empresarial que está sostenido y defendido por dieciséis Gobiernos, entre los que están: España, Francia, Italia, Suecia, Eslovenia, Portugal, Bélgica, Malta, Chipre y Eslovaquia.

Luego vino un encuentro en Madrid, más de cuatrocientos líderes europeos, once Gobiernos y once ministros se reunieron en lo que se llamó el día más importante de la economía social. Ahí se firmó un acuerdo para llevar propuestas a la comisión. Con esto, lo que quiero plantear es que tenemos que terminar de trabajar solos y que desde el cooperativismo tenemos que liderar estos foros. Yo soy cooperativista y lidero la economía social en España y lideramos la economía social en Europa, pero la está liderando el movimiento cooperativo, que tiene que saber que no pasa nada malo por unirse con otros. El cooperativismo puede aportar un talante transformador, un mensaje que no tienen otros y que los demás, si somos generosos, nos dejan. O sea, yo no he tenido ningún problema. Ha sido una propuesta de otro sector que asumiéramos esta presidencia porque entiende que es así.

La sociedad está cambiando, tiene otros valores, tiene otros principios, tiene otros objetivos, los jóvenes comparten los valores de igualdad, de democracia, de participación. Pero ahora se está cambiando, están apareciendo conceptos como economía colaborativa, economía circular, economía del bien común, responsabilidad social, emprendimientos sociales, empresas sociales, todo eso ¿qué es? Son vertientes del mismo concepto que es economía social y si nosotros no lideramos esto, otros lo van a liderar, vamos a ir a rebufo de los nuevos que va a ocurrir.

Por tanto, tenemos que ser conscientes de qué se habla cuando se dice integración de la economía social. Nosotros tenemos que integrarnos y ser fuertes. En España, están todas las familias de la economía social y al cooperativismo nos aporta mucho, aunque creamos que no, que tengamos dentro a las asociaciones de la discapacidad, a los sistemas especiales de empleo, a las personas que tienen dificultades. Nos aporta mucho que tengamos dentro a las empresas de inserción, que son personas eliminadas del mercado pero que hay que darles solución. Nos aporta mucho cualitativamente porque eso no lo hace el cooperativismo, lo decimos pero no lo hacemos.

El cooperativismo se cree que a veces es puro en su esencia, pero qué cooperativas dentro tienen personas con discapacidad, cuántas, qué cooperativas tienen dentro a personas que hayan sido expulsadas del mercado laboral, qué cooperativas tienen mínimamente eso. Tienen que ser empresas específicas que estén dando ese aporte.[DP2]  Eso nos da un valor a nosotros también, como sector, como mensaje del modelo de empresa que defendemos, de inclusión, porque es verdad que las cooperativas decimos que trabajamos por la inclusión, pero a veces no es cierto. Esto nos da discurso ante otros políticos, lo defendemos y nos metemos en el discurso global. Hay que defender ese discurso global con hechos, no solo con palabras y eso es importante que nosotros lo tengamos claro. Está bien decir pero luego hay que hacer en esa línea.

Si conseguimos que haya un plan europeo de acción para la economía social será el paraguas para que todos los países se sumen. España ha puesto en marcha una estrategia para la economía social, la tiene ya. Entonces del paraguas global colgarán las estrategias de todos los países, porque todos los países querrán tener una estrategia. Ya nos han pedido dos o tres países que les ayudemos a hacer esa estrategia. Luego, cada país fortalecerá las empresas de economía social. En España, cada región tiene un plan de economía social: Navarra tiene uno, Murcia, Valencia, Andalucía; las regiones tienen un plan, porque España lo tiene. Y España lo tiene, porque Europa tiene una estrategia. Y tenemos que llegar a los ayuntamientos, si conseguimos que los ayuntamientos también tengan políticas a favor de la economía social habremos cumplido todo de arriba abajo. Porque el ayuntamiento de la municipalidad es lo que está más cercano al territorio, lo que está más cerca de la cooperativa y lo que fortalece mejor al cooperativismo. Y si eso es así, en unos años, habrá una extensión global de un concepto de economía social y no tendremos nosotros solos que preocuparnos por ese concepto, serán otros que lo hagan y a los que les interese. En nuestra región, por ejemplo, tenemos un pacto por la excelencia por la economía social, llevamos este año creadas 130 cooperativas, en una región de un millón de personas, 130 cooperativas de trabajo asociado. El Gobierno, sea cual sea que venga, ve que eso le ayuda a hacer su política, le ayuda a crear empleo y lo apoya, pone dinero y recursos.

Yo quiero que nos quedemos con dos ideas: juntos y juntas somos más fuertes y, además, tenemos que liderar este proceso. Me gustaría que vieran la estrategia española para la economía social, todo lo que el cooperativismo quiere, todo lo que el cooperativismo necesita está en esta estrategia, porque la hemos elaborado nosotros en colaboración con el Gobierno. Diré lo que me dijo un responsable político hace un tiempo cuando yo era solo el presidente de las cooperativas: “Mira, Juan Antonio, ¿cuántos son?”, digo “300 mil”, y me dice: “¿Sabes que hay 19 millones personas en España trabajando?”. Por tanto, tengamos la consciencia de que lo que hemos conseguido en España y en Europa, por ir todos juntos y juntas y liderando el movimiento cooperativo en España y en Europa, eso es lo que se tiene que hacer, que se nos quiten los miedos y que trabajemos en pos de una política de poner los altavoces hacia fuera, no hacia adentro, para que lo que decimos llegue donde tiene que llegar, para que se hagan las políticas a favor de nuestro modelo de empresa.

 

Pablo Imen: En Europa, lo social va creciendo y el cooperativismo es un elemento destacado en el crecimiento de lo social. Lo que más me preocupa es que en América Latina se produce todo lo contrario, lo antisocial está creciendo. Lo que pasó en Argentina, lo que estamos viviendo en este momento, lo que pasa en otros países latinoamericanos, en Brasil, todo lo antisocial está creciendo, entonces, ¿cómo logramos modificar esta situación que estamos viviendo? Estamos en un país donde teníamos un modelo que no era excelente, pero hoy estamos peor. Están implementando una política antisocial que se impone a través de los medios, a través de distintas modalidades, se introducen en la mente de la gente porque tienen poder económico y contribuyen a ganar los votos populares para aplicar una política antipopular. ¿Cómo hacemos entonces para modificar toda esta situación?

 

Graciela Fernández: Buenas tardes a todas y a todos. Ojalá hubiéramos podido poner los parlantes hacia afuera pero no solo para escuchar lo que han dicho los compañeros y las compañeras que estamos en el movimiento cooperativo o trabajando en los movimientos de la economía social y solidaria, sino para escuchar lo que se planteó por parte de quienes representan institutos. A nosotros, los uruguayos y las uruguayas, nos llamó la atención que se plantea un discurso maravilloso, volvemos a escuchar todo eso que escuchamos continuamente: la resolución 193 de la OIT, qué son los principios cooperativos, los pioneros, toda esa historia que escuchamos, que es muy buena y que gracias a ella tenemos un código fuerte histórico para convencer a otros. Pero cuando las cosas tienen que aterrizar en la práctica, en la resolución, en la legislación no se ven. Estábamos ahí, hablando de ese discurso maravilloso y el congreso no tiene en cuenta la identidad cooperativa cuando tiene que legislar. Juan Antonio dice: “Nosotros trabajamos dos, tres, cuatro años y pudimos poner el idioma de la economía social”, a América le cuesta muchísimo poner el idioma de la identidad cooperativa porque si no, no estaría pasando hoy en Argentina, como pasó en Paraguay, que partió el movimiento cooperativo, y pasa en México –hoy los mexicanos esperan otro resultado desde que asumió el nuevo Gobierno–, está pasando en Brasil, y nos ha pasado en Uruguay, que hoy cumple diez años de la Ley General Cooperativa.

Nosotros estamos pasando los mejores momentos de políticas públicas hacia el cooperativismo y la economía social, pero cuando tenemos que ir a discutir con diputados y diputadas o con senadores, en el parlamento, nosotros les decimos: “Ustedes no pueden dividir el acto cooperativo para las cooperativas de consumo, entonces a esta la dejan y ustedes a esta le dan, dejan a las cooperativas de ahorro y crédito afuera, hagan cola y espere. Sacamos la ley así y después vemos”. ¿De qué les estamos hablando? Ellos no entienden, cuando les decimos “el acto cooperativo”, ninguno de ellos entiende de qué le estamos hablando. ¿Es responsabilidad exclusiva de ellos? Yo creo que no, que nosotros, y eso también es una autocrítica interna, en nuestros encuentros siempre somos los mismos, siempre somos las mismas caras, siempre estamos entre nosotros, nos encanta estar entre nosotros. Nos encanta, nos encanta abrazarnos entre nosotros y decir “sos genial”, pero cuando las papas queman, tenemos unos problemas brutales, no los podemos convencer. [DP3] 

Por ejemplo, cuando la Ley de Inclusión Financiera nos deja fuera, va el proyecto a la cámara de diputados y se pone “acto cooperativo de las cooperativas de consumo y de ahorro y crédito”, la confederación dice: “No, es un solo acto”. Senadores que representan a una mayoría, que ustedes saben, del Gobierno progresista en Uruguay –no estoy hablando de Bolsonaro, estoy hablando de Uruguay–, dicen “sí, sí, sí”. ¿Y qué sale? Lo mismo, les dejamos el 35% del tope de retención, dejamos el tema del acto de la cooperativa y ya está, sacamos el resto porque como ustedes tienen entre el cooperativismo y la economía social un problema y hay una asociación civil extraña que no sabemos a dónde colocarla, se va y nos quedamos todos contentos y no pasó más nada y seguimos. Entonces, hay una limitación nuestra, nos cuesta poner los temas arriba de la mesa.

Vamos a discutir políticas públicas y vamos apretados, porque dependemos de los recursos para sobrevivir. Hace diez años que Uruguay tiene una ley general y tiene políticas públicas en este tema con cooperativas de cien años y vamos apretados porque si no nos sacan los recursos. Yo creo que como movimiento cooperativo debemos hacer una autocrítica profunda de ese tema, lo tenemos que hacer porque nos están enlenteciendo, tenemos que abrirnos más en esas discusiones y tenemos que ver si no llegamos a alianzas o no queremos llegar a alianzas. Porque nos preguntamos, Uruguay tiene un proyecto de economía social donde la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas no ha aprobado apoyar ese proyecto de ley. Hay sectores del cooperativismo que no están de acuerdo, no comprenden el proyecto, ¿qué entra dentro de la economía social?, ¿quiénes van a compartir con nosotros todos nuestros principios, valores, códigos?, ¿quiénes van a compartir con nosotros la política pública?

No es sencillo de solucionar. El movimiento cooperativo uruguayo para sacar una ley general estuvo 25 años discutiendo, cortado por la dictadura, pero estuvo 25 años discutiendo. Los uruguayos y las uruguayas tenemos una gimnasia brutal en discusiones para llegar al acuerdo y ejecutar nos cuesta muchísimo, esa es nuestra realidad, es sumamente complejo y el tren sigue, sigue la ruta y caminando. Presidiendo la confederación entendí que no podíamos decidir porque no estábamos de acuerdo, y a veces hay que seguir dialogando, tener mucha paciencia para encontrar argumentos que puedan convencer a esos compañeros y compañeras que no están de acuerdo, respetamos su postura y los llevamos y los traemos y los hacemos escuchar cosas porque nosotros creemos que los vamos a convencer.

Hay una realidad compleja en ese tema, más Uruguay que tiene un millón de cooperativistas en tres millones de habitantes y con un gran desarrollo social en el tema de cooperativismo, pero con una escasa influencia en el tema económico, a pesar de que la principal empresa nacional es cooperativa: Conaprole es una empresa fuerte en nuestro país, y con identidad cooperativa, es la única que podría mover la aguja, el resto de las cooperativas no la mueve en una forma importante. No mueve ni el PBI, ni tiene incidencia económica, pero sí tiene una influencia social muy fuerte en temas que el Estado no logra resolver, como son las cooperativas de vivienda. Hay 1.600 cooperativas de vivienda en Uruguay y han encontrado un modelo magnífico para otorgar vivienda que no hay en el resto de América. Tenemos un desarrollo interesante en el agro, con incidencia fuerte de la política pública. El agro siempre tuvo incidencia en el Uruguay, siempre tuvo institutos y representantes gremiales allí sentados. Están acostumbrados a marcar las políticas públicas, pero con una visión muy atada a esa historia, a esos esquemas y a esas decisiones. Por otro lado, tenemos cooperativas de consumo que no son como las argentinas, son cooperativas de consumo que estaban atadas a organizaciones sindicales, nacieron allí y se quedaron. No acompañaron el desarrollo, ni pudieron competir contra las grandes superficies en materia de consumo. Recién ahora, lentamente, en virtud de las políticas públicas, el tema se detecta y se están iniciando programas desde el Instituto Cooperativo, con la Confederación y un acuerdo que se firmó con la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo para empezar a pensar en modelos cooperativos que se adapten al mundo de hoy. Entonces, nuestras cooperativas de ahorro y crédito compiten en un mercado muy pequeño, así que imagínense ustedes en el terreno gremial cómo es la cuestión. Hay muchas diferencias entre ellas, es muy complejo lograr un criterio unánime. Nuestro movimiento cooperativo es un movimiento único, unido, pero complejo en sus decisiones. En los últimos diez años, yo creo y sigo sosteniendo, hubo un gran crecimiento, una gran presencia de la política pública, pero debe tener una agenda concreta y adaptada a la realidad que vive.

En lo que tiene relación con América y nuestra visión un poco más institucionalizada en lo regional, creo que en la V Cumbre de Buenos Aires hubo algunos temas interesantes. En primer lugar, el asombro que le queda a uno o a una en esos discursos llenos de principios, valores y cuestiones pero que, aterrizados en la realidad, no están mostrando una traducción correcta en materia de legislación. Por otro lado, hay una presencia importante del proyecto de la Argentina, en lo que tiene que ver con el cooperativismo y la economía social, que se tradujo en el Foro Parlamentario. Se logró por parte de Cooperativa de las Américas y por la ACI internacional un convencimiento de que hay alguien que está llevando un nuevo proyecto en estas estructuras complejas y se logró un acuerdo de que los parlamentarios entendieran que deben trabajar sobre una legislación homogénea y común que atraviese toda América en materia de economía social y solidaria. Luego, yo voy con la cartita hacia Uruguay y digo: “Señores, acá no queremos sentir, ni hablar, pero en Cooperativas de las Américas se acaba de firmar esto” y estos son, a mi gusto, el tipo de cuestiones que dan pie para insistir, para plantear.

Lo otro que me pareció interesante, que se acaba de firmar, es la “Plataforma Cooperativa para el Desarrollo”, con la Unión Europea. Creo que hay puntos muy interesantes donde debemos trabajar en cada país para lograr un proyecto porque va a ser para varios países en común. Es decir, ese concepto de integración, con el que algunos estamos empecinados como camino de salida, es un proyecto muy interesante para lograr intercooperar y presentarlo como proyecto de la Unión Europea. Ahí hay elementos que muchos queremos y estamos tratando de traducir para plantearnos, uno de ellos es la educación cooperativa pero con códigos comunes, iguales y homogéneos en toda América. [DP4] Si hay tanta experiencia en otros lugares, tratar de capturar, ver entre las regiones, hay algunas que somos muy disímiles en América, eso es cierto y yo sigo manteniendo lo que dije el otro día, nosotros debemos respetar la cultura de cada lugar sin ofender a ningún europeo, pero nosotros debemos aplicar lo nuestro y en nuestro territorio y en nuestras localidades porque esa es la esencia.

Esto nos ayuda a unirnos, yo voy y le digo al doctor Tabaré Vázquez: en Uruguay somos un millón, pero firmamos un acuerdo con Argentina, Paraguay y Brasil, todo el Mercosur acaba de firmar un acuerdo sobre educación cooperativa, porque creemos que es una herramienta concreta y queremos capacitar porque hay 47 millones de empleos en América que los desempeñan las mujeres en los cuidados remunerados y donde la mayoría de las expresiones son cooperativas. Ahora, nosotros, ¿qué queremos? Ser una herramienta cooperativa en ese terreno de sistema de cuidado para pagar salarios mínimos, que salga baratito, para que no entre en el código de salario decente, para que esas cooperativas no tengan excedente para distribuir y a los seis meses de estar cuidando un anciano, un bebé, un chico discapacitado estén agotadas y no puedan seguir, ¿eso es lo que queremos? ¿Esa cooperativa queremos formar? No, ¿47 millones y dio resultado? Acá está el ejemplo de tal país en que sí dio resultado. Mariscal me contestó el otro día: “Graciela, ahí también se va robotizar”. “No sé”, le digo. No lo sé porque una enfermera que me está cuidando, no sé si lo va a poder hacer un robot. Además, debemos hacer acuerdos contra todo este tema de la tecnología, la biotecnología y la inteligencia artificial. Va a ser peor, no por el desempleo porque va haber trabajo, pero no va a haber trabajadores y trabajadoras calificadas para ese empleo y la irrelevancia va a ser peor que la explotación y eso sí nos va a llenar de tristeza.

Yo solo quiero decir que hay una cosa que no entiendo y es cómo nuestra generación y estas generaciones de hoy en día no podemos entender tantas actitudes perversas y malas de algunos y algunas, pero lo que menos se puede entender es el silencio de los buenos, y eso lo dijo Martin Luther King. Hasta aquí llego.

 

Pablo Imen: Antes de encarar el intercambio repasemos algunas cosas muy significativas que se dijeron. Los dos hablaron sobre varios puntos: una tarea del cooperativismo es combatir el empleo precario, que uno en la primera versión puede pensar en la perspectiva neoliberal pero luego cuando la escuché a Graciela me dije: “Bueno, hay muchas formas cooperativas que son modos encubiertos de empleo precario”. Por lo tanto, es una acusación no solo al neoliberalismo, sino también al propio movimiento cooperativo acerca de cómo pensamos el trabajo en un contexto de transformaciones tecnológicas que van a modificar los mundos del trabajo.

Otro punto sustantivo que me parece urgente es combatir la desigualdad, que eso quiere decir muchas cosas en términos ideológicos, en términos culturales, en términos económicos, en términos organizativos.

Un tercer desafío es salir de la endogamia y hacernos escuchar y escuchar.

Cuarto, profundizar la integración de todos los ámbitos de la economía social. José Luis Coraggio utiliza el término “economía popular” que es un poco más amplio, a todos los que ponemos al ser humano en el centro de la preocupación y no a la acumulación de capital, y eso también es un aprendizaje, porque históricamente estuvimos separados e incluso enfrentados cuando tenemos valores bastante comunes.

Un quinto eje es la necesidad de influir en la política pública, con todas las complejidades de Europa, de España, de Uruguay.

Un sexto es adecuarnos a los cambios generacionales, a los lenguajes, a los cambios culturales, a la emergencia de nuevos fenómenos, de nuevos movimientos.

Un séptimo es ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos, cómo los discursos se traducen después a prácticas, a procesos, a resultados.

Y el octavo es dar la batalla cultural contra el neoliberalismo. Estuvo circulando, y en la intervención de Raúl aparece como una cuestión emergente, cómo es que somos tan bárbaros y el mundo cada vez gira más a la derecha. Yo pensaría, a propósito de la integración, cómo avanzamos en este proceso de integración regional y luego con el cooperativismo que es un movimiento planetario. Cuáles serían las acciones que profundicen la integración, la unidad en la diversidad, que sean acciones eficaces. Y, con este disparador, abro las intervenciones.

 

Intervención 1: En primer lugar, Juan Antonio, estoy de acuerdo contigo sobre el tema del movimiento cooperativo. Yo siempre he dicho que el movimiento cooperativo se ha mirado su propio ombligo durante muchísimos años. Hay excepciones, pero en general ha sido así, y esto ha imposibilitado que se hagan alianzas con otros sectores, ya sean agrupaciones campesinas o sindicatos.

Voy a dar mi ejemplo, que lo viví y realmente me sorprendió. Hace unos años la OIT llamó a un primer encuentro de la economía social e invitaron a la Alianza Cooperativa Internacional y a Cooperativas de las Américas. La ACI rechazó la invitación ya que temía que la OIT fuera trabajando hacia una recomendación similar a la 193[4] pero de economía social, y eso asustaba al movimiento cooperativo. Después de una discusión que llevé adelante, porque habíamos empezado a impulsar el tema de la economía social, la resolución del Consejo fue darle libertad a la región, y yo participé en esa reunión. Lo menciono porque demostró que el temor que se tenía era a la economía social. Esa situación ha cambiado en muchos países de la región. El cooperativismo debe liderar el movimiento por su tradición, principio e historia, pero todavía cuesta, recién ahora se empieza a abrir un poco.

 

Intervención 2: Vengo del movimiento cooperativo de crédito de toda la vida, pero hoy estoy al frente de una cooperativa de cuidados domiciliarios, en Mar del Plata, que tiene siete años de vida. Somos 150 –140 mujeres y diez varones–, estamos en un centro gerontológico, trabajando por la dignidad del trabajo. Empezamos sin nada y hoy, tal vez no estamos cobrando lo que se debería, pero tenemos 150 personas trabajando permanentemente y atendiendo un problema gravísimo de violencia de género en el seno del grupo. Lo que yo quería transmitir es que, a pesar de las realidades, es tanto lo que logramos día a día, siendo que se puede trabajar para dignificar ese trabajo y lograr objetivos.

Nuestra experiencia se basa en la educación del cuidador, que sepa atender al adulto mayor, pero simultáneamente encaramos la educación como asociado o asociada. Entonces, se trabaja como cuidador, pero exigimos el rol de asociado o asociada. Por ejemplo, los honorarios los fija la cooperativa, no el consejo de administración. Con esto quiero decir que con la integración permanente nuestra cooperativa puede seguir brindando trabajo.

 

Intervención 3: Quería rescatar lo que decía la compañera. Hoy escuchaba a una compañera mexicana hablando del rol que cumplen las cooperativas en Estados Unidos, donde el 60% están dedicadas al cuidado de niños, niñas, enfermos y enfermas, o a la limpieza. Esto permitió a los y las migrantes ilegales tener un trabajo digno y decente, y organizarse. De alguna manera, tenemos que trabajar en nuestro país para dignificar, para mejorar, para que no ganen políticas neoliberales.

Por otro lado, creo que tenemos que dejar de mirar como una mala palabra la inteligencia artificial o la tecnología, no va a haber robots cuidando ancianos o ancianas. La tecnología artificial es algo que preocupa mucho por cómo se está usando hoy, pero tenemos las herramientas o la capacidad de hacerlo diferente. Por ejemplo, hoy conversábamos con los compañeros de Idelcoop sobre una cooperativa de software libre en Buenos Aires que está colaborando con los compañeros y compañeras sindicalistas de las aplicaciones para lograr que se organicen de manera cooperativa a través de una plataforma que no replique la explotación salvaje que imponen las plataformas Pedidos Ya, Glovo o Rappi, que aparecieron acá, en Uruguay y en otros países).

Yo creo que desde el cooperativismo se sigue mirando el modelo hegemónico y vamos con miedo a hablar con el parlamentario porque seguimos necesitando de los recursos del Estado, pero a veces vamos con miedo hasta de hablar a nivel político.

 

Graciela Fernández: Es una realidad. Acá entre nosotros está todo bárbaro pero cuando se nos paran adelante es diferente. “Te tiembla el garrón”, como decimos en Uruguay.

 

Intervención 3: ¿Cómo se hace para perder ese miedo?

 

Juan Antonio Pedreño: En nuestra región, somos aproximadamente unas 250 mil personas directamente afectadas al sector cooperativo, de un total de 600 mil que votan. Le decimos al político: “Tenemos ocho páginas del periódico de mayor tirada cada semana. No es el periódico de las cooperativas, es el periódico de mayor tirada. Hemos tenido un programa de televisión durante quince años en prime time”. ¿Qué ocurre entonces? Podemos decirle al político las cosas que tenemos para decirle, porque tenemos las páginas que lee todo el mundo, tenemos 200 mil que votan y ahí ya no vas con tanto miedo. El miedo lo tiene el político, que si no cumple, yo lo puedo decir y me van a escuchar. Esto ocurre en el caso de la región. En España en general es diferente, no tenemos esa posibilidad tan grande como tenemos allí.

Otra cuestión: hemos conseguido que, en el ámbito de la economía social, las distintas “familias” no tengan resquemores, porque la Ley de Economía Social no afecta a ninguna familia. Cada familia tiene su ley, y la ley de economía social es lo común de todos y no afecta a nadie. Está definido qué es la economía social, y conseguimos que se incorpore la terminología de empresa del bien común, de modo que agrandamos el concepto global y todo el mundo está adentro. Es verdad que la economía solidaria y la economía social en algunos países han quedado juntas. En Francia, por ejemplo, la ley es de economía social y solidaria, pero en Europa en general se está hablando de economía social y todas estas cuestiones cuelgan dentro. Creo que es muy buena solución que haya un concepto global que no se meta con nadie y que potencie a los demás. La concepción es: todos y todas juntos, y lidera el movimiento cooperativo.

 

Intervención 4: Hablo desde un doble carácter: fundador de una cooperativa de consumo y desde la academia, porque dirigí el programa de posgrado de economía solidaria. La cooperativa de consumo en que me desempeño tiene como carácter fundamental el aporte solidario de 1.500 asociados que la han hecho crecer pese a las contingencias de las políticas públicas.

Yo creo que, en la Argentina, la experiencia indica que tiene que haber algún grado de simpatía o de apoyo del aparato del Estado para que el movimiento cooperativo pueda avanzar. Lamentablemente, las elecciones políticas de los últimos cincuenta años han sido un desastre. Primero vinieron las primeras dictaduras militares ahorcando a las cooperativas de crédito, que lograron zafar porque se unieron y nació el Banco Cooperativo, que todos conocemos y que es modelo en América Latina, pero lo han querido destruir. Y luego la perversión hecha poder político en la alianza con los sectores más concentrados del capital financiero que gobiernan hoy en Argentina, y que ya gobernaron en la dictadura militar y en los años 90.

Acá hubo una cooperativa que se llamó El Hogar Obrero, creada por los compañeros del Partido Socialista a principios del siglo pasado, que llegó a ser la primera red de supermercado del país y que en los años 90 el Gobierno destruyó a sabiendas, para dar espacio a que vengan Carrefour y Walmart de afuera.

Y ahora, al movimiento cooperativo que está funcionando también lo quieren destruir, es muy difícil avanzar. Pasó mucho en los doce años del Gobierno kirchnerista, hay una ley de apoyo a la agricultura familiar, que es un modelo de ley, porque habilita la formación rural de la Argentina tan pendiente con el predominio del capital financiero asociado a los grandes propietarios de tierras pero no se aplicó, no existe más, no se reglamentó, se olvidó. El actual ministro de Agricultura de la Argentina es el ex presidente de los sectores más concentrados del capital rural, ¿qué le importa el productor familiar? Entonces, me parece muy importante destacar los espacios que se han creado en Europa, ojalá no los pierdan.

A estos señores neoliberales, la palabra solidario les espanta, nunca la usaron, en todo el discurso del actual Gobierno de la Argentina no se habló una sola vez con la palabra solidario, no existe en su idioma. Existe el emprendurismo individual competitivo, y es lógico que quieran agredir a la actividad. Es muy importante tener en cuenta que en el caso argentino no ha habido una reclusión del movimiento cooperativo, continúan las asambleas en todo el país, todo el mundo sabe qué es una cooperativa, que el agua o la televisión los brindan cooperativas, pero no se pasa una publicidad, no hace falta. Si se lo agrede al extremo, es por intereses económicos y políticos.

 

Intervención 5: Creo que tenemos un discurso muy profundo respecto a la solidaridad y a la posibilidad de la conducción conjunta pero nuestras prácticas son muy solitarias, nos cuesta generar esos puentes. Dentro del movimiento cooperativo hay un problema de identidad, es la resistencia a otros que son parte de un mismo colectivo, y eso es un problema en términos de negociación. No es lo mismo decir somos cuatro mil que somos veinte mil, y acá también tiene que ver la incidencia en materia de políticas públicas.

Desafíos que me parece que tenemos: uno es el tema de los y las jóvenes. Nos llenamos la boca con la necesidad de incorporarles, pero nuestros discursos no son demasiado seductores. Incorporar a la juventud implica también asumir otros desafíos y otras propuestas que a veces nos hacen ruido dentro de nuestro propio movimiento porque tienen otro modo de ver lo organizativo, nos plantean, nos cuestionan los modos de organizarse. Y este es el segundo punto: los modelos que tenemos de organización cooperativa ¿son inamovibles o tenemos que repensarlos? Un tercer tema es la innovación en un amplio sentido: organización, sectores estratégicos de la economía, espacios de inserción de las nuevas tecnologías y nuevos modos de pensar. Cuarto, hay que tener mucho cuidado en no ser funcionales a los modelos hegemónicos.

Tenemos que tener esperanza, pero estamos entrando en una época oscura. Tenemos que, con responsabilidad, plantearnos el tema de la integración. Con cosas pequeñas podemos dar respuesta a las realidades que vivimos. Venimos batallando en varios temas a nivel internacional. No hay que olvidarse que estas organizaciones están integradas por personas, y el hombre –y la mujer–nos está costando.

 

Intervención 6: Hay una cuestión genérica que observé en el discurso de Graciela y Juan Antonio, y es que todo principio siempre tiene un elemento abstracto y un elemento difícil de encarnar. Este me parece que es un malestar que en los grupos humanos siempre va a aparecer. Esto pasa con los principios cooperativos. Son problemas que aparecen en todas partes, siempre hay que hacer una ponderación de lo que se puede, hasta qué punto es posible avanzar, en tanto sea una ponderación realista, que sea su mejor versión, no el “hacemos lo que podemos”.

Saliendo de esa cuestión, el otro tema es el de las cooperativas y el de la economía social: tomemos la definición que tomemos hay una diversidad muy grande. Retomo el ejemplo de las cooperativas de cuidado, el trabajo precario de limpieza, que se cooperativizan como una estrategia de supervivencia. Es claro que va a haber un sector de cooperativas que siempre va a ser de supervivencia de los laburantes para ser menos explotados, o en todo caso autoexplotarse. En el otro extremo, el proyecto de cooperativa de tecnología. Son dos universos complejos de articular.

En cuanto al discurso emprendedurista, eso nos coloca en un problema difícil, pero a la vez también quizás sea una oportunidad de diálogo del movimiento cooperativo, porque el emprendurismo tiene su límite. La mayoría de las personas que encarnan ese tipo de trabajo es muy probable que fracasen, y el discurso solidario del cooperativismo ahí tiene una oportunidad de largo plazo. El cooperativismo tiene una tendencia a largo plazo, pero puede llegar a fortificar una experiencia vital que es importante, si uno sabe qué tiene que esperar.

 

Intervención 7: Tenemos que ver qué rol tiene que jugar el cooperativismo y en función de qué. En nuestro país, quieren aplicar la política de impuestos a las ganancias a las cooperativas y a las mutuales. Es un atentado más hacia lo social y humano. Entonces, el tema es cómo a través del cooperativismo instrumentamos un medio de comunicación con la sociedad. Nosotros no podemos ir a Clarín o a La Nación, como planteaban en España. Esos medios juegan un papel importante contra los sectores que nosotros y nosotras representamos. El tema es complejo, somos mayoría pero tenemos que hacer que la gente entienda que tenemos que defender nuestros intereses. Desde el punto de vista de calidad humana, somos mayoría y la minoría nos domina, porque la minoría domina la economía. Entonces, a través de las cooperativas debemos hacer charlas, difusión, tratar de difundirlo lo máximo posible, hay que ganar la mentalidad de la gente. Fíjese lo que pasa en nuestro país: hoy todavía me encuentro con gente popular, trabajadores y trabajadoras que defienden a este Gobierno. ¿Por qué? Es a través de la televisión, de los medios que los convencen de que esto es lo mejor que hay a pesar de que es el veneno. Lo que tenemos que hacer, a través de todos los medios disponibles, en todos los que tenemos algún grado de participación, es tratar de llegar a la mayor cantidad posible de argentinos y argentinas explicando cuál es la metodología que se debe aplicar para los sectores populares.

 

Intervención 8: Tengo dos preguntas, una para Juan Antonio y otra para Graciela. En el taller de economía social del Encuentro Nacional de Mujeres hubo dos tópicos, el consumo intercooperativo y la colectivización de las compras. Para Juan Antonio: ¿podés comentar sobre la experiencia europea de colectivización de las compras? Para Graciela, en el taller surgió la problemática de las mujeres ocupando cargos en las cooperativas o de referencia, ¿cómo considerás que hay que construir o fortalecer el movimiento de mujeres hacia el interior del cooperativismo y la economía social?

 

Intervención 9: Traigo una preocupación que surgió en estas mesas de debate y encuentros que tuvimos en el marco de la V Cumbre y tiene que ver con el discurso capitalista: el miedo a que se adorne y se introduzca en los dirigentes cooperativistas a través de esa capacidad de reproducción y de marketing que tienen, por ejemplo, la idea de responsabilidad empresaria. Que las empresas empiecen a hacer negocios con ética, pero no nos dicen con qué ética, con una ética que hacen negocio y siguen reproduciendo y poniendo el énfasis en el capital y no en las personas. Nosotros tenemos ya dentro del movimiento cooperativo una preocupación con la comunidad y me parece que en lo discursivo tenemos que realzar estos valores y esos principios que son distintos a la responsabilidad social empresaria. Tenemos que hacer énfasis en eso y defenderlo desde el discurso, no solamente desde la práctica teniendo también el cuidado de no seguir reproduciendo el discurso capitalista hegemónico.

 

Intervención 10: En relación a pararse frente a funcionarios y funcionarias para hacer política y respecto a que el cooperativismo se integre a la economía social, no quiero dejar de poner en cuestión cuál es el rol de las instituciones en esto. Particularmente, son las cooperativas las que amplían los horizontes del cooperativismo internacional a la economía social. Entonces, ¿qué es lo que pueden comentar de sus experiencias al respecto?

 

Intervención 11: Soy vicepresidente de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas, pero voy a hablar desde mi rol de productor uruguayo. Creemos en sistemas nuevos de desarrollo como la economía social pero siempre estamos mirando dónde tenemos los recursos y cómo lo hago, que es lo que a veces lleva al fracaso.

Estoy en una cooperativa que tiene 3.500 productores. Si una cooperativa no pasa el grano, esa cooperativa no tiene para pagar. Tengo que estimular siempre para que la producción continúe, nunca se pare, así el mercado tenga plata, se pague más o se pague menos, siempre tengo que hacer que el grano circule por la cooperativa. Yo puedo hacer economía social porque las cooperativas agrarias históricamente lo hemos hecho, porque dentro de las cooperativas trabaja, por ejemplo, gente con dificultades mentales, pero los pueblos son muy chicos y las ciudades son muy comprensivas. Desde el ángulo que yo lo he vivido, como presidente de una sociedad de fomento de un pueblo, conozco lo que es la economía social y si voy a hacer una economía social, tengo que saber de qué manera lo sostengo.

 

Graciela Fernández: Si sos uruguayo te tenés que acordar lo que pasó en el 2005 entre el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y el movimiento cooperativo. Se generó una situación compleja porque se planteaba una herramienta que podían utilizar las cooperativas sociales para incorporar a esos jefes y jefas de familia de escasos recursos y darles trabajo. El movimiento cooperativo le contestó a la ministra que era compleja esa figura social. Las iban a formar adentro del MIDES. Entonces, la organización en la que trabajo hace más de veinte años, el Centro Cooperativista Uruguayo, que tiene más de cincuenta años en el país, asumió la responsabilidad y ayudó al MIDES a conformar una plantilla de técnicos y asesores para que se dedicaran a armar estos grupos cooperativos. Hay mil críticas a las cooperativas pero fueron una herramienta para insertar compañeras y compañeros que no tenían trabajo en ningún lado, que nunca se habían sentado en grupo a discutir colectivamente.

El sistema de cuidado es otra cosa, no voy a entrar en el asunto, y la realidad de las cooperativas sociales hoy también es otra cosa. Creo que hay algunas que no pueden dar el salto y transformarse en cooperativas de trabajo.

 

Intervención 12: Tenemos a nuestras compañeras que salen a la calle, vinieron sin saber lo que era el sistema cooperativo, hoy vos las ves en las calles y hablan del sistema cooperativo tan empoderadas.

 

Graciela Fernández: Justamente, es lo que estoy diciendo, este es el resultado para empoderar a la mujer y va la respuesta a la compañera, ¿cómo hacemos? Así. Ahora hay otro tema: cómo se rompe el techo de cristal.

Por otra parte, agradezco que aparezca el compañero. Me parece sumamente interesante que hoy estés acá, y lo quería decir, muy interesante. ¿Sabe por qué se lo digo? El resto puede no entenderlo, no interesa, pero yo creo que a veces uno invita a los compañeros a venir a un lugar y uno tiene que reconocer también, porque para mí es muy fácil venir para aquí, y me encanta, y aun si no tuviera tiempo voy a venir igual. Es decir, este es nuestro mundo, estos son nuestros amigos, y un montón de cosas. Admiro a Juan Carlos que, a pesar de las discrepancias, a pesar de las discusiones, trabaja por las cooperativas, Juan Carlos escucha, escucha muchas cosas y va a aprender muchas cosas con nosotros, y nos va a convencer aparte de otras, pero él escucha y yo se lo respeto y es respetuoso con cualquiera de nuestras ideas a pesar de que capaz él opine diferente. Pero viene y no nos falta el respeto, comparte y ayuda, y nos cuida la espalda en muchos lugares. Yo le agradezco a Juan Carlos que esté hoy acá y siempre nos acompaña. Él discutió con Pedreño la otra vez, y los hijos le dijeron que no se junte más con esta gente, “Vas a terminar contagiado”. Entonces, a mí me parece muy interesante. Y para cerrar, quiero darle un saludo muy especial a Manuel. Capaz que en otro lugar me es más difícil, pero acá en esta casa lo quiero hacer porque uno aprende muchas cosas de mucha gente, de haberlas sentido, de haberlas visto en la práctica y gente que ha dado toda una vida a esto. Como compañero, como el docente que tenemos sentado allí, como Manuel y muchos más… yo los respeto porque yo sé, siendo que la semana que viene voy a cumplir 62 años, el esfuerzo que significa para nosotros haber dedicado tantos años, dejando muchísimas cosas de lado y siendo muy dejados de lado también por estas cosas. Yo agradezco hoy el estar con ustedes y me llevo todo lo que dijeron y ahí sí, en esas hermosas estructuras iremos inyectando lo que podamos.

 

Intervención 13: ¿Qué puede hacer el movimiento cooperativo a partir del retroceso que se está dando en Europa? Vengo de Suecia, donde la extrema derecha sacó el 18%. ¿El movimiento cooperativo puede hacer algo?

 

Juan Antonio Pedreño: Esta respuesta es más personal que colectiva. Una es que nosotros ganemos peso cooperativo, como conjunto, como modelo, y la gente que esté adentro esté, como ella decía, convencida, orgullosa del modelo que representan. Si cada persona en Europa hablara un minuto de economía social, se hablarían diez mil horas al día, y si las organizáramos seguramente sería diferente. ¿Cuál es el problema que tenemos? Que hay una cosa muy importante que no utilizamos: las redes sociales. Hoy día ¿cómo se mueven las cosas en la tecnología? ¿Cómo los jóvenes hacen, suben y bajan? Si utilizáramos las redes sociales para lanzar mensajes de este tipo, seguramente la cuestión sería diferente. Pero no nos hemos preocupado nunca de eso, como no nos hemos preocupado de la responsabilidad social. Eso ya va con nosotros, eso es una cosa que llevamos innata y no lo decimos. Entonces, llegan otras organizaciones, otras entidades que dicen, yo hago responsabilidad social. El Banco Santander fue el primero que en España dijo que era el que tenía más responsabilidad social, el primero y dos meses después despidió dos mil personas directamente. ¿De qué responsabilidad social estamos hablando? Sin embargo, lo dicen y nosotros que lo tenemos no lo decimos, como tantas cosas que somos y no lo decimos. Y tenemos instrumentos para poder hacerlo, pero no utilizamos las redes sociales para mandar esos mensajes, para que la sociedad cale en esos mensajes, no las utilizamos, simplemente un Twitter, un poquito.

Sobre la responsabilidad social, solo dos cosas: sobre la economía social que dice que no se conoce, voy a leer un párrafo de CIRIEC.[5] En primer lugar, el concepto de economía social continúa siendo con mucho el paradigma que corresponde al espacio situado entre la economía pública y la economía capitalista, dispone de un alto consenso científico y político en cuanto a su definición, se haya bien institucionalizado y cuantificado, presenta una fuerte notoriedad científica y social, se trata de un concepto basado en criterios estructurales, o sea está bien consolidado.

En Europa, diez o doce países tienen libro blanco de la economía social hecho ya, por tanto, tienen perfectamente medido quién forma parte, cuántos hay. En Canadá, también se está haciendo, en Estados Unidos se va a empezar a hacer. Esto es algo que viene, que nos subamos a la moto o no dependerá de nosotros. Que capitaneemos o no eso dependerá de nosotros. Si no lo hacemos nosotros lo harán otros, ¿quién lo hará? La economía del bien común, la economía colaborativa, la economía circular, lo harán otros y, entonces, no estaremos capitaneando el cambio que viene y será un problema nuestro como tantos hemos tenido a lo largo del tiempo. ¿Por qué? Porque el cooperativismo, especialmente, el de trabajo se siente como el cooperativismo más puro del mundo y no lo queremos juntar con nadie porque otros cooperativistas no son tan puros como nosotros y esto no puede ser, porque no nos conduce a nada y hay medidas y estoy poniendo encima de la mesa datos que hay. Hemos crecido de 2 millones 100 mil a 2 millones 800 mil en los últimos siete años. O sea, va creciendo, ¿somos capaces de cambiar la sociedad con esto, con el mensaje? Dependerá de nosotros porque no tenemos recursos en realidad, tenemos que conseguirlo de quienes nos gobiernan, que apuesten con políticas públicas depende de nosotros.

Tenemos que trabajar más todavía, ser generosos en el esfuerzo, admitir a todo el mundo, hacer cosas que no perjudiquen a nadie y que beneficien a todos y a todas. Mirar por el bien común, ese es un poco el objetivo que hay, y creer que somos capaces de hacerlo. Supongo que conocéis la anécdota del abejorro, el abejorro no puede volar, está científicamente demostrado. Sin embargo, vuela porque nadie le ha dicho que no puede volar.

 

[4] Recomendación 193 de la OIT sobre la Promoción de Cooperativas (2002). Sobre el tema, ver https://www.idelcoop.org.ar/sites/www.idelcoop.org.ar/files/revista/arti....

[5] Centro Internacional de Investigación e Información sobre la Economía Pública, Social y Cooperativa, ver http://ciriec.es/presentacion/el-ciriec-internacional.