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DOCUMENTOS Y DECLARACIONES
Manuel Belgrano, un adelantado para su época. Homenaje del IMFC
Número 231 / Año 2020 / Por IMFC

Revista Idelcoop, nº 231. Julio 2020 - ISSN 0327-1919 / Sección Documentos y Declaraciones

Idelcoop Fundación de Educación Cooperativa

 

Homenaje del IMFC

Manuel Belgrano, un adelantado para su época

Al cumplirse 250 años del nacimiento y 200 de la muerte del doctor Manuel Belgrano, el Gobierno Nacional decretó, mediante el Decreto 2/2020 al año 2020 como el Año Belgraniano, en homenaje a dicho prócer. El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos adhiere fervorosamente a dicho homenaje.

Belgrano fue un adelantado para su época en Nuestra América: economista, ecologista, educador, político y militar, destacándose como uno de los pilares de la Revolución de Mayo.

Al regresar de sus estudios en España, graduado de abogado, imbuido de las ideas de la revolución francesa y el iluminismo, intenta aplicar sus ideas de avanzada desde el Consulado donde fue nombrado Secretario, pero choca contra los intereses monopolistas. Más no se amedrenta y difunde sus ideas avanzadas. Belgrano fue el primero en proponer una reforma agraria basada en la expropiación de las tierras baldías para entregarlas a los desposeídos: “Se podría obligar ‒cuenta en sus Memorias‒ a la venta de los terrenos que no se cultivan, al menos en una mitad (…) y mucho más se les debería obligar a los que tienen sus tierras enteramente desocupadas (…)”.

Su gran obsesión fue la educación. Desde el Consulado fundó escuelas, como la de Matemáticas, la de Dibujo, Geometría y Arquitectura, pero no duraron mucho dado que el absolutismo español las obligó a cerrar al percibir que el conocimiento se transformaba en un peligro para el colonialismo. Imbuido con las ideas “pestalozzianas”, adelantándose al futuro, bregó por una educación común, obligatoria, gratuita y laica y, provocando un gran escándalo, propuso escuelas para las mujeres, las que en ese tiempo no recibían ningún tipo de instrucción.

Conocida es su participación en la Revolución de Mayo en la cual es nombrado vocal de la Primera Junta revolucionaria de gobierno.

Su primera experiencia como jefe militar

Belgrano se comprometió de lleno con la revolución. La Junta lo designó, en septiembre de 1810, general en jefe de la expedición destinada a auxiliar a los pueblos de la Banda Oriental, Santa Fe, Corrientes y Paraguay. A pesar de su escasa formación militar, adquirida cuando se enroló para enfrentar las invasiones inglesas, no dudó en aceptar “porque no se creyese‒nos dice en sus Memorias‒ que sólo quería disfrutar de la capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los vocales de la Junta”.

La campaña al Paraguay, jalonada de algunos éxitos iniciales, importó un fracaso militar. Pero Belgrano supo sacar partido de ella explotando la ocasión de esparcir la semilla revolucionaria entre los guaraníes, a quienes otorgó derechos civiles y políticos, les restituyó tierras, así como influenciar a oficiales paraguayos: Belgrano transmitió sus ideas emancipadoras al general Cabañas, con quien arreglaron un armisticio dignísimo. Y al regresar a Asunción, el ejército de Cabañas depuso al régimen colonial. El objetivo se había cumplido. Sin embargo, el gobierno de Buenos Aires lo mandó llamar para hacerle un juicio por el fracaso de la expedición. Primera de las amarguras que le reservaba el destino. Por las declaraciones de sus oficiales logró salir indemne de ese juicio, por lo que tuvieron que reponerle su grado, mando y honor.

Nuestras insignias patrias

Por esos años se combatía sin que los soldados de la revolución tuviesen un distintivo que los diferenciara de los españoles. Belgrano le envía una carta al Primer Triunvirato el 13 de febrero de 1812 para que “sirva declarar la escarapela nacional que debemos usar para que no se equivoque con la de nuestros enemigos”. Es aprobada. Y el 27 de febrero, frente al río Paraná, Belgrano toma juramento a su ejército con un nuevo símbolo: la bandera. El secretario de Guerra, Bernardino Rivadavia, desautorizó la creación de la bandera. Todavía se temía que declarar la independencia iría a desatar el desagrado de Gran Bretaña, aliada de España en su lucha contra Napoleón. A tal punto llegaban esas posiciones que en la fortaleza en Buenos Aires seguía ondeando la bandera española.

El Éxodo Jujeño. Triunfos y derrotas

Ya en Jujuy, al mando del Ejército Auxiliar del Norte, gesta una de las epopeyas militares más grandiosas de la guerra de independencia en Nuestra América: el Éxodo Jujeño, por el cual Belgrano convence al pueblo de Jujuy, ante la amenaza de invasión española, de dejar tierra arrasada y retirarse, ejército y pueblo, hasta Tucumán. El pueblo jujeño lo siguió por patriotismo y confiando en la revolución. En las cercanías de dicha ciudad logran triunfar los independentistas en la llamada batalla de Tucumán. Luego vendrá el triunfo de las fuerzas argentinas sobre las fuerzas de Pío Tristán en Salta. Y posteriormente las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. Después de esta última, el gobierno decidió separar de su cargo a Manuel Belgrano. Ante esta situación San Martín trató de convencer de que no fuese separado de la fuerza ya que se trataba del general más capaz entre los que había para dirigir la fuerza emplazada en el lejano norte. Así se lo hizo saber por escrito al gobierno: “Belgrano es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural; no tendrá los conocimientos de un Napoleón Bonaparte en punto a milicia, pero créame usted que es lo mejor que tenemos en la América del Sur”. Pero su pedido no tuvo eco y San Martín fue designado al frente del Ejército del Norte en reemplazo de Belgrano. No solamente lo separaron del cargo sino que lo llamaron desde Buenos Aires. Debería enfrentar su segundo juicio, el que no prosperó por no encontrársele responsabilidades directas en las derrotas y por la opinión popular que ya lo consideraba un héroe.

A Manuel Belgrano le restituyeron nuevamente todos sus méritos y honores.

Congreso de Tucumán

Durante el Congreso de Tucumán en 1816, donde la expectativa era la declaración de la independencia y la forma de gobierno que debían darse, Belgrano hace una propuesta que muestra su concepción americanista, tal como la tenían San Martín, Güemes y tantos patriotas: teniendo en cuenta que la mitad de las fuerzas indígenas revistaban todavía en las tropas realistas, y asumiendo las divisiones y anarquía que ya se insinuaban entre las distintas regiones de Sudamérica, propone ungir un soberano elegido entre los descendientes de la dinastía Inca, para dirigir una monarquía con sede en el Cuzco. La propuesta no tuvo eco, teniendo resistencia principal en los delegados porteños que renegaban de ser gobernados por un indio.

Manuel Belgrano dedicó su vida a la revolución, a la independencia, anteponiendo a todo, su profundo amor por la Patria, sacrificando todo, lo que quedó demostrado al morir en la mayor pobreza.

El doctor y general Manuel Belgrano tenía todo el perfil de un gran estadista, pero sin gran ambición de poder, un servidor de la Patria y del Pueblo.

Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Coop. Ltda.

Buenos Aires, junio de 2020.