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HISTORIA DEL COOPERATIVISMO
Cooperativismo de crédito, el caso de “La Confianza” Caja de Crédito Cooperativa Ltda. (1958-1979)
Número 226 / Año 2018 / Por Camino, Ulises - Burgos, Ernesto
Aquí se presenta un breve avance de la investigación que busca contribuir al conocimiento sobre los orígenes del Banco Credicoop Cooperativo Ltdo., desde el punto de vista de sus asociados, y el análisis de la transición de la dictadura a la democracia en nuestro país. Se revisa desde un punto de vista socioeconómico el inicio y el desarrollo de la caja de crédito cooperativa “La Confianza” hasta su transformación en la sucursal Villa Devoto del Banco Credicoop, a partir del estudio de los libros de actas de la Comisión de Asociados de dicha sucursal y de Versailles. También, se consideran entrevistas a personas que contribuyeron de manera directa a la historia del cooperativismo de crédito.
Credit co-operativism, the case of “La Confianza” Caja de Crédito Cooperativa Ltda. (1958-1979) Here is a brief release of some parts of the research that seeks to contribute to the knowledge about the origins of Banco Credicoop Cooperativo Ltdo., from the point of view of its associates, and the analysis of the transition from dictatorship to democracy in our country. The start and development of “La Confianza” credit co-operative is reviewed from a socio-economic perspective until its transformation into the Villa Devoto branch of Banco Credicoop, based on the study of the minutes book of the Associates Commission of said branch and Versailles’ branch. Also, interviews to people who directly contributed to the history of credit cooperativism are considered.
Cooperativismo de crédito, o caso de “La Confianza” Caixa de Crédito Cooperativa Ltda. (1958-1979) Neste trabalho, nós apresentamos um breve avanço da investigação que teve como objetivo contribuir com o conhecimento sobre as origens do Banco Credicoop Cooperativo Ltdo., do ponto de vista de seus associados, e com a análise da época da transição da ditadura à democracia em nosso país. A revisão foi realizada, do ponto de vista socioeconômico, a partir do estudo dos livros de Atas da Comissão de Associados da sucursal dita e da Versailles, do início e desenvolvimento da Caixa de Crédito Cooperativa “La Confianza” até que virou a filial Villa Devoto do Banco Credicoop. Também, foram consideradas entrevistas a pessoas que contribuíram de modo direto com a história do cooperativismo de crédito.
Revista Idelcoop, nº 226, Noviembre 2018. ISSN 0327-1919 / Sección Historia del Cooperativismo

Fundación de Educación Cooperativa Idelcoop

 

Cooperativismo de crédito, el caso de “La Confianza” Caja de Crédito Cooperativa Ltda. (1958-1979)

 

 Ulises A. Camino[1] y Ernesto Burgos[2]

 

Resumen

Aquí se presenta un breve avance de la investigación que busca contribuir al conocimiento sobre los orígenes del Banco Credicoop Cooperativo Ltdo., desde el punto de vista de sus asociados, y el análisis de la transición de la dictadura a la democracia en nuestro país. Se revisa desde un punto de vista socioeconómico el inicio y el desarrollo de la caja de crédito cooperativa “La Confianza” hasta su transformación en la sucursal Villa Devoto del Banco Credicoop, a partir del estudio de los libros de actas de la Comisión de Asociados de dicha sucursal y de Versailles. También, se consideran entrevistas a personas que contribuyeron de manera directa a la historia del cooperativismo de crédito.

 

Palabras clave: caja de crédito, La Confianza, cooperativismo de crédito, Banco Credicoop, IMFC

 

Introducción

El siguiente trabajo es un avance de la investigación que venimos desarrollando sobre la reconstrucción de la historia de la caja de crédito cooperativa “La Confianza”, a partir de distintos documentos, entre ellos las actas del Consejo de Administración y algunas entrevistas. Dicha caja creó una filial llamada Ramón Lista en 1977 con el objetivo de que esta se convirtiera en la sucursal del futuro banco cooperativo de Capital y del Gran Buenos Aires. Esta finalmente se transformó en la sucursal Versailles del Banco Credicoop, pero debió cerrar sus puertas por una demanda del BCRA en 1986.

El objetivo general del artículo es poder reconstruir el desarrollo de la institución desde su fundación hasta que fue integrada al banco cooperativo Credicoop, como un ejemplo de las cientos de cajas cooperativas desarrolladas por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC). La finalidad específica es poder comprender cómo los actores locales contribuyeron al desarrollo de la caja de crédito cooperativa “La Confianza”.

 

Los inicios

El origen de la caja de crédito cooperativa “La Confianza” está vinculado, como el de tantas cajas, a la colectividad judía. Un grupo progresista de jóvenes que participaban del club social de la comunidad Zcolowski funda el 5 de octubre del 1958 una pequeña caja de crédito de operatoria cerrada llamada “Solidaridad” con el fin de sostener una biblioteca y de brindarse ayuda mutua mediante microcréditos.[3] En esos primeros tiempos, solo funciona de noche y dos veces por semana. Era una cooperativa que estaba dentro del grupo Icufista (Federación de Entidades Culturales Judías) que agrupaba al judaísmo progresista de izquierda. Con la llegada de nuevos dirigentes a fines de 1959, como Enrique Lifschitz, Amero Rusconi y Rafael Szir, se decide abrir la Caja al vecindario y asociarla inmediatamente al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

 

Naturalmente, esto generaba cierta resistencia por parte de los dirigentes más antiguos, que era gente bastante mayor, pero con gran conducta, con una cultura solidaria. Pero no obstante eso, veían o preveían que una apertura al barrio, a la zona, a la gente, podía significar un cierto cambio en la cultura de la organización, y existían temores de que las entidades que ellos ayudaban o las actividades que hacían podían verse afectadas.

 

Entonces la transición no fue traumática, pero sí compleja. Hubo que conversar mucho y a veces discutir para integrarse. El primer Consejo de esa etapa era mixto, formado por gente que estaba desde antes y los que nos fuimos acercando.[4]

 

Al inicio se llamó Solidaridad, pero al momento de inscribirla fue impugnada por la Secretaría de Cooperativas porque ya existía una entidad con ese nombre. “Había otra cooperativa de los ferroviarios, entonces hubo que cambiarle el nombre y se hizo una elección, una votación”, según Rafael Szir. Enrique Lisfschitz propuso para la votación: “La Confianza porque según él en el sistema financiero la confianza mata al hombre”. Entonces, “en el sistema cooperativo la confianza ayuda al hombre. Fue aprobado por unanimidad”.[5] José María Bourbon reafirma: “Enrique fue quien eligió el nombre. Él tenía un periódico barrial y sabía de eso”.[6] Según el mismo Lisfschitz: “Rusconi empezó a vincularse con el movimiento a partir de una nota de Vínculos Vecinales, el periódico barrial de los vecinos de Floresta norte. Él había sido cooperativista agrario en La Pampa”. El propio Lisfchitz se acercó a la cooperativa “porque me invitó Amero Rusconi”. Rafael Szir relata su ingreso: “En alguna medida, mi incorporación fue inducida. Fui invitado como persona con inquietudes y me resultó muy fácil incorporarme y trabajar con la gente en aquella época tocando timbre casa por casa o negocio por negocio, para acercar gente y formar comisiones”. Enrique comenta: “Con Rafael nos llevábamos muy bien. Era mecánico dental. A mí me hizo uno de los primeros arreglos y trabajamos mucho porque yo tenía una pequeña pyme, metalúrgica”. Bourbon se integró a La Confianza “allá por el año 60 cuando me mudé a Floresta. Conocí en la cooperativa hermosas personas como Argüero que era su gerente y a Salvador Judewicz (…). Enseguida me incorporan a la comisión de promoción, donde hacían reuniones con asociados y vecinos”.

 

Enrique Lisfschitz comenta: “A los inicios, Felipe Domnicz llegó a ser gerente de La Confianza. Luego Mario Argüero fue quien más tiempo estuvo a cargo de la Caja (fue gerente de 1962 hasta 1979) y manejó la transición de caja de crédito a banco cooperativo en plena dictadura de la junta militar del 76”. Argüero había sido incorporado al IMFC en 1961, y era uno de los empleados bancarios despedidos de la gran huelga bancaria del 1959.[7]

La Caja es inscripta formalmente bajo el nombre “La Confianza” y se abrió a todo el público con operatoria cotidiana desde el 13 de diciembre de 1961 en Sanabria 2258/2260. “La apertura era un paso positivo, y algunos que tuvieron esa resistencia o albergaron dudas, después también fueron comprendiendo y aportaron lo suyo”,[8] según Rafael Szir. Desde ese momento, creció notablemente en volumen de operatoria y en el quehacer institucional. Y, en noviembre de 1962, se muda al primer edificio propio en Sanabria 2885.

Para tener un poco el panorama de la época, es importante saber que:

 

Al fundarse en noviembre de 1958 el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, existían en el país 197 cajas de crédito, de las que 124 actuaban en el ámbito del Gran Buenos Aires. En ese momento, la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito aglutinaba 94 entidades, 79 de las cuales operaban en la ciudad de Buenos Aires y su conurbano.[9]

 

La cooperativa no tenía un gerente profesional, solo tenía dirigentes que colaboraban sin cobrar, como Domnicz o Brykman. Luego de una discusión interna, se establece la necesidad de alguien permanente. Es así como, en 1962, Rafael Szir,[10] con el presidente y el tesorero de la cooperativa, acuden al instituto. En ese momento, Floreal Gorini les propone a Mario Argüero, quien tenía experiencia como gerente en otra cooperativa. Su incorporación le dio un carácter más formal a toda la administración, que generó tensiones y cierto conflicto dentro de la institución, la cual venía manejándose con más discrecionalidad. El rol que ocupó como gerente fue muy importante en la vida de la cooperativa porque “tenía una facilidad de vínculo con las entidades de carácter social del barrio”.[11]

La cooperativa empezó a tener un gran desarrollo vincular con la comunidad del barrio. Esto se ve reflejado en las actividades colectivas en la zona y en la capacidad de movilización a los acotos en el Luna Park de 1965 y 1966. “En la Asamblea anual ordinaria de la cooperativa, la participación de la gente era masiva, se hacían actividades comunes con todos los clubes de la zona, organizaciones vecinales, comercios”.[12] “Era la cooperativa del barrio, la gente la fue queriendo y aceptando de esa manera. Pasó a tener una presencia con respecto a las otras, [algo] interesante en esa etapa”,[13] relata Mateo Szczupakiewicz.

Según Lisfschitz, se hacían asados institucionales y venían instituciones de una zona muy amplia de Villa Devoto, Floresta y Villa Luro, “Cada uno planteaba su problemática y se complementaban”.[14] Mateo Szczupakiewicz, quien fuera vice presidente del Consejo en 1965, agrega que La Confianza es la que más personas llevaba en los actos institucionales por el apego de los socios a la institución, “hacíamos un acto en el salón y venían entre 100 y 150 personas”.[15] Destaca que “para nosotros siempre era muy interesante cuando venía alguien del Instituto a disertar en los actos”. También, hace foco en la capacidad oratoria y los conocimientos tanto institucionales como de cultura general que tenía el gerente que estuvo a cargo durante toda la etapa como cooperativa de crédito: “Escuchar una disertación de Argüero era como llenarse de cultura”. Es notable subrayar la importancia de esta caja de crédito y todo el IMFC.

 

El Golpe del 66

En 1966, justo en el momento que La Confianza se disponía a inaugurar su nuevo edificio de Sanabria 2963, el movimiento cooperativo de crédito sufre un duro golpe con las restricciones de la dictadura de Onganía. En efecto, el Gobierno de facto prohíbe a las cajas operar con cuentas a la vista ya que las órdenes de pago se vuelven intransferibles y no pueden ser depositadas en bancos o impuestos en otra cooperativa de crédito.[16] Además de la asfixia económica, se suma una campaña de difamación contra las máximas autoridades del IMFC con varios medios de prensa. Es recordada la tapa del diario La Razón. En ella se los acusaba de una evasión fiscal por cincuenta millones de dólares, cosa inverosímil ya que no operaba en divisas ni disponía de ese monto en los últimos balances. El objetivo central era provocar una crisis de confianza y una corrida entre los ahorristas de las cajas de créditos para quebrar el movimiento. A raíz de esta denuncia, fueron injustamente encarcelados dieciséis dirigentes integrantes del Consejo de Administración del IMFC en la ciudad de Rosario y Buenos Aires. La dictadura buscaba vía la difamación y la asfixia económica hacer desparecerlas ya que les hacían competencia a los bancos tradicionales nacionales e internacionales. Pasado tres días, la justicia federal los termina liberando por falta de mérito.[17]

Mateo Szczupakiewicz comenta momentos de tensiones e incertidumbre cuando es detenido Rusconi por la difamación de la tapa del diario La Razón y se trató de frenar una corrida bancaria contra el IMFC: “A nosotros nos costó hablar con la gente porque el dinero estaba ahí para devolver, pero cuando le hablábamos diciendo ‘el que quiere sacar la plata se lo damos y, si no, puede seguir’ la gente tuvo confianza. Se quedó, aunque algunos retiraron algo, pero la mayoría dejó el dinero. En buena parte los que lo retiraron en la corrida, pasado el tiempo y aclarado el asunto, volvieron a confiar y a depositarlo”. Para sintetizar su experiencia en el movimiento cooperativo, Mateo dispara: “Siempre fue lucha, siempre trataron de aplastar el movimiento cooperativo”.

En este momento, el gerente de la cooperativa, Mario Argüero, “decide realizar un gran festejo con las asociaciones vecinas para el 9 de julio al celebrarse el sequicentenario de la declaración de la independencia y allí promete que la bandera argentina izada en el frente de la institución jamás dejara de ondear por más que quieran destruir al movimiento. El gran acompañamiento de los vecinos e instituciones permitió a La Confianza sobrevivir a estos duros ataques”,[18] comenta Lifschitz. Para esos tiempos, Argüero decide hacer un poema para conmemorar la importancia del nuevo edificio y el valor de los ideales, el mismo fue publicado en las memorias Balances de 1966:

 

No importa que la piel de tu estructura,

–piedra, metal, y huéspedes maderas–,

calle, lo mismo que solo fueras

el presente lineal de tu figura.

Lo que vale es oír la partitura

historial de tácitas banderas

en las voces del pueblo, que tuvieras

por fuente original de tu estatura.

Suprema explicación: esfuerzo unido,

mole pensante que, sin más, existes,

restando sacrificios del olvido.

Embarcación inmóvil que persistes,

señalando el futuro presentido

con el ejemplo lúcido que invistes.

 

El 1 de julio de 1973 La Confianza recibe los “Pinos de Oro” por su labor destacada al cooperativismo de crédito argentino, dicho galardón es entregado por el IMFC. Con respecto al vínculo con las demás entidades de carácter social, las relaciones con las cooperativas vecinas eran buenas. El IMFC cumplía su rol de asesoramiento y guía, como una suerte de Banco Central de las cooperativas de créditos; también auditaba: “Estaban bien fiscalizados todos los créditos”.[19]

 

El Golpe del 76

En septiembre 1976, se adquiere el edificio contiguo a la sucursal, para realizar un salón de relaciones institucionales, hoy el salón “José Basile” de la sucursal Villa Devoto. Ese mismo año, La Confianza participa activamente en defensa del cooperativismo de crédito argentino, que la dictadura militar estaba decidida a destruir. En noviembre, el proyecto de ley de entidades financieras impulsado por José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de la dictadura, se propone prohibir a las cooperativas actuar en el mundo financiero. Desde el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos se organiza una campaña popular para denunciarlo, se consiguen miles de firmas para las solicitadas que salen durante una semana continua en los diarios nacionales, miles de telegramas son enviados a los poderes de facto vigentes. La Confianza contribuye destacadamente a esta campaña gracias a la movilización de todas las entidades vecinales y los comerciantes del barrio. Las cajas cooperativas están condenadas a desaparecer porque no pueden tener cuentas a la vista. Comienza a gestarse la idea de la creación de bancos cooperativos. Enrique Lifschitz nos comenta que la dictadura de 1976 tenía como uno de sus ejes principales la concentración económica para favorecer la especulación financiera, lo que a la postre generará un sistema financiero altamente concentrado. Para concretar esto, era necesario hacer desaparecer a las 375 cajas de créditos existentes en ese momento. En este contexto, surgió la mal llamada Ley de Entidades Financieras del 1977. Durante esa lucha contra la ley de la dictadura, Lisfschitz comenta: “Las solicitadas eran a nivel del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, mientras el trabajo con la gente era nuestro”.[20] También acota que Adriana Aspiz, que en la actualidad sigue trabajando en el Banco Credicoop, estuvo mucho tiempo en la cooperativa, “fue gerenta de la sucursal”.

En noviembre de 1977, se alquila el local de Virgilio 2801 (Virgilio y Ramón Lista), destinado a la futura filial de la cooperativa Ramón Lista, con miras a que sirviera como futura sucursal del Banco Cooperativo de Capital y Gran Buenos Aires. Posteriormente, dicha filial se convertirá en la sucursal Versailles del Banco Credicoop Cooperativo Limitado hasta su cierre en 1986, por pedido del BCRA, lo que obligó a fusionar la operatoria con la sucursal Villa Devoto (casa matriz de la antigua caja La Confianza).

Cuando se abrió la sucursal Ramón Lista, el Consejo de Administración de La Confianza designó a un grupo de socios para colaborar en su administración. Este fue presidido por Jaime Kohen, quien luego, al transformarse esta en sucursal Versailles del Banco Credicoop, pasó a ser consejero administrador de la misma. La gerenta de la sucursal, tanto en la etapa caja como banco, fue Nora de Maercovich hasta su cierre.

En enero de 1978, una asamblea extraordinaria de la cooperativa La Confianza resuelve la fusión con otras 43 cajas de crédito de la región metropolitana y la formación del Banco Cooperativo Credicoop. El 19 de marzo de 1979 comienza la operatoria del Banco Credicoop Cooperativo Limitado. “La transición no fue traumática pero sí compleja. Hubo que conversar mucho y a veces discutir para integrarse”,[21] recordaba Rafael Szir, dirigente y funcionario de la cooperativa La Confianza, en una entrevista realizada también en 1999. La cooperativa se transformó en banco de forma obligada, por las exigencias, y según Lisfschitz “el proceso se hizo bastante rápido, aunque no fue de golpe, se hicieron asambleas. Se manejó a través del Instituto. Se hacían asambleas permanentes. No fue fácil, la Comisión estuvo dividida, pero primó la voluntad de seguir siendo cooperativa aun bajo la forma de un banco”.[22] El pensamiento del gerente de la cooperativa de ese momento puede sintetizarse en un poema que escribió en el cierre del balance de La Confianza de 1977:

 

Sobre lechos de piedras, concurrido

Por corrientes de luz itinerario,

Desde tu fuente llevas al estuario

La misma claridad con que has nacido

Río de tiempo nuevo, te has unido

Con otros labios de agua, tributario,

Para entonar un canto cooperativo

Y ensanchar a la vez tu recorrido.

Será más vasto el cauce que realices,

con tus ondas perennes y fugaces.

Pero en cualquier orilla que pases

Serás el mismo de hoy, tal lo predices: multicolor por todo lo dices,

¡Blanco y azul por todo lo que haces!

 

A modo de cierre

La caja de crédito “La Confianza” nació, como otras tantas de la Argentina, dentro de una mutual judía que solo operaba con los socios de la mutual y con montos muy reducidos. A partir del gran crecimiento del IMFC, a principios de la década del 60, empieza a ganar fuerza al interior de varias de las cajas mutuales la idea de la operatoria abierta. Este es el caso de la cooperativa La Solidaridad. Como explican los protagonistas de la época, esta pequeña Caja estaba incluida dentro del club social “Zcolowski”, y fue creada por los jóvenes involucrados en el movimiento Icufista, para principios de los años 60, con la incorporación de nuevos jóvenes militantes de la izquierda, comienza a ganar fuerza la operatoria abierta. Para esto, como se desprende de los relatos de los antiguos dirigentes, son invitados a participar en el desarrollo de la entidad distintos dirigentes que tenían conocimiento del IMFC y que militaban en el Partido Comunista (PC). Este hecho implicó tener que formalizar la Caja frente a las autoridades estatales. Al ya existir otra entidad con el mismo nombre se debió poner un nuevo nombre, “La Confianza”. Esto, según se puede reconstruir, sucede para 1961 cuando se abre local a la calle y con horario de corrido e inmediatamente se asocia a la entidad al IMFC. Para principios de 1962, por recomendación del mismo Instituto, se contrata un gerente profesional para la administración de la Caja, Mario Argüero, que era uno de los despedidos de la huelga bancaria de 1961. Esto genera un rápido crecimiento de la operatoria y los vínculos solidarios con las entidades de carácter social del barrio. La Confianza no paró de crecer tanto en operatoria como en asociados, lo que llevó a la confección del gran edificio (actual sucursal Villa Devoto del Banco Credicoop), inaugurado en 1966, poco antes del Golpe de Estado. Ya bajo el Gobierno de facto, el colectivo cooperativista debe hacer frente a los embates que pretenden eliminar el cooperativismo de crédito, pero, como se desprende también de los relatos de los protagonistas, luego de arduas reuniones y conversaciones con todos los socios, pudieron mantener los fondos y la operatoria. La cooperativa continuó sosteniéndose a través del tiempo con grandes eventos y fiestas populares, como las carreras de sortijas o los locros institucionales por el 25 de mayo, hasta que debió enfrentar nuevamente, junto con el IMFC, los ataques de la nueva dictadura de 1976. La solución propuesta desde el Instituto de fusionarse con otras 44 cajas, en un principio, generó resistencia al interior de la institución, hasta que se comprendió que era la única forma de sobrevivir con la forma cooperativa a este fenomenal ataque.

Esta Caja, como otras, muestra un gran arraigo popular dentro del barrio, tanto con los pequeños comerciantes, como con fabricantes, cuentapropistas y profesionales, lo que posibilitó que resistiera a los duros embates de la derecha neoliberal, encarnada en las dictaduras argentinas posteriores a su fundación. La voluntad férrea de los hombres y de las mujeres que participaron de la maravillosa aventura de la cooperación logró el crecimiento de esta institución solidaria.

Si bien sabemos que esta es solo una muestra preliminar de la investigación que estamos realizando, pensamos que es un aporte valioso para la historia local del cooperativismo de crédito. Pretendemos en un breve lapso de tiempo poder seguir enriqueciendo el panorama de esta caja de crédito con nuevas entrevistas a dirigentes que aún se encuentran vivos como Oscar Lostri y Alicia del Barba.

 

Lista de presidentes y gerentes de La Confianza Sociedad Cooperativa Limitada:

 

Presidentes:

Froim Rozenbaum (octubre, 1958-abril, 1962)

Jorge López (abril, 1962-abril, 1963)

José Herrendorf (abril, 1963-julio, 1965)

Salvador Judewicz (julio, 1965-marzo, 1979)

 

Gerentes:

Felipe Domnicz (octubre, 1958-septiembre, 1961)

Naum Brykman (septiembre, 1961-febrero, 1962)

Mario R. Argüero (febrero, 1962-marzo, 1979)

 

Lista de consejeros administradores y gerentes de la sucursal Villa Devoto (Nº 27) del Banco Cooperativo Credicoop Limitado:

 

Consejeros administradores:

Salvador Judewicz (marzo, 1979-octubre, 1987)

Guillermo Ortiz (octubre, 1987-octubre, 1989)

 

Gerentes:

Mario R. Argüero (marzo, 1979-noviembre, 1982)

Nélida Puriles de Domnicz (noviembre, 1982-agosto, 1988)

 

 

 

Bibliografía

AA.VV. 50 años de ideas e ideales. Buenos Aires: IMFC, 2008.

Banco Credicoop. “Nuestro mensaje. Boletín especial”. Documento de la Comisión de Asociados de la sucursal Nº 27 del Banco Credicoop, Buenos Aires, 1988.

Plotinsky, Daniel. “Orígenes y consolidación del cooperativismo en Argentina”, en: Revista Idelcoop, N° 215. Buenos Aires, 2015.

--- El dinero de los argentinos en manos argentinas. Buenos Aires: Idelcoop, 2018.

Entrevistas

  1. Acervo del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Entrevistador: Daniel Plotinsky.

Rafael Szir, entrevista realizada en Buenos Aires en 1999.

José Maria Bourbon, entrevista realizada en Buenos Aires en 1996.

Rafael Szir, entrevista realizada en Buenos Aires en 1999.

Mateo Szczupakiewicz, entrevista realizada en Buenos Aires en 1996.

 

  1. Enrique Lisfschitz, entrevista realizada en Buenos Aires por los investigadores en 2016.

 

 

[1] Doctor en Arqueología e investigador del departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”. Asociado de la Cooperativa de Trabajo Arquicoop Ltda.

[2]Licenciado en Administración e investigador del departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”. Asociado de la Cooperativa de Trabajo La Olla Producción Ltda.

[3] Banco Credicoop (1988).

[4] Rafael Szir, entrevista (1999).

[5] Enrique Lisfschitz, entrevista (2016).

[6] José Maria Bourbon, entrevista (1996).

[7] AA.VV. (2008).

[8] Rafael Szir, entrevista (1999).

[9] Plotinsky (2015).

[10] AA.VV. op. cit.

[11] Enrique Lisfschitz, entrevista op. cit.

[12] Idem.

[13] Mateo Szczupakiewicz, entrevista (1996).

[14] Enrique Lisfschitz, entrevista op. cit.

[15] Mateo Szczupakiewicz, entrevista op. cit.

[16] Plotinsky (2018).

[17] AA.VV. op. cit.

[18] Enrique Lisfschitz, entrevista op. cit.

[19] Rafael Szir, entrevista op. cit.

[20] Enrique Lisfschitz, entrevista op. cit.

[21] Rafael Szir, entrevista op. cit.

[22] Enrique Lisfschitz, entrevista op. cit.